En diálogo con Punto y Aparte (en Punto a Puntio Radio 90.7), el economista Alfredo Blanco brindó un diagnóstico crudo sobre el momento que atraviesa la economía argentina. En un escenario marcado por la tensión cambiaria, la elevada inflación y la presión electoral, el ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC cuestionó la consistencia del programa económico y advirtió que, sin un viraje hacia un modelo más productivo y exportador, el país continuará atrapado en ciclos de inestabilidad.
El dólar en el centro de la escena. El punto de partida de la entrevista fue la reciente decisión de permitir al Tesoro vender dólares en el mercado. Blanco explicó que se trata de divisas obtenidas con superávit fiscal, y no del último desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, alertó sobre las implicancias de esa operatoria:
“A futuro significa que los pagos de deuda vuelven a estar comprometidos”, sostuvo.
En relación con la nueva presión sobre el dólar, el economista señaló que más allá de la incertidumbre electoral, los problemas son anteriores y responden a un programa económico que no logra acumular reservas internacionales ni generar confianza. “Hay una cierta pérdida de confianza en la eficacia de la política económica”, afirmó.

Inflación y estabilización transitoria. Consultado sobre los objetivos inmediatos del Gobierno, Blanco sostuvo que la prioridad oficial está puesta en llegar a las elecciones de octubre mostrando “éxitos” en materia económica. La reducción de la inflación mensual a niveles del 1,5% o 2% es presentada como un logro, aunque sigue siendo una tasa altísima en términos internacionales.
No obstante, ese objetivo se alcanzó a costa de medidas de fuerte impacto en la actividad:
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Venta de contratos de futuros por parte del Banco Central.
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Incremento de los encajes bancarios por encima del 50%.
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Una política de absorción de pesos que disparó las tasas de interés.
“El nivel de tasas es casi incompatible con la actividad productiva”, señaló Blanco. Y añadió que ni empresas ni consumidores pueden sostenerse en un esquema de crédito con costos tan elevados.
El límite de la tasa y la necesidad de correcciones. El economista insistió en que la política actual no puede extenderse mucho más allá de octubre. “La economía que venía recuperándose de manera muy heterogénea en el primer semestre, se plancha en el segundo semestre. Con esta tasa, la economía no aguanta”, advirtió.
Según su visión, tras las elecciones será inevitable que el Gobierno adopte correcciones que le den mayor consistencia al programa fiscal, monetario y, sobre todo, cambiario.
Un programa “nominalista” y de mirada financiera. Uno de los pasajes más críticos de la entrevista llegó cuando Blanco evaluó el diseño del programa económico vigente:
“Es relativamente demasiado simplista. Se basa en la idea de que si piso la cantidad de dinero y logro controlar un poco el tipo de cambio, los problemas están resueltos. Pero es una mirada puramente nominal, que no observa la economía real”.
El economista reconoció los avances en materia fiscal —con un superávit financiero alcanzado en varios meses—, pero subrayó que esos logros se obtuvieron con un fuerte costo en términos de actividad. “Históricamente, estos programas terminan impactando en el nivel de producción y no se sostienen en el tiempo”, explicó.
Exportaciones y deuda: la clave de la próxima etapa. De cara al futuro, Blanco insistió en que la verdadera salida para la economía argentina radica en fortalecer el sector externo mediante un salto exportador. “La economía que nos puede garantizar que no falten dólares es la que desarrolle niveles de exportaciones mucho más elevados”, remarcó.
En este sentido, alertó que el país tiene por delante un cronograma de vencimientos de deuda “importante” y que la estrategia oficial no puede limitarse a la contracción monetaria y al superávit fiscal. “La economía es mucho más compleja que eso”, afirmó.
Finanzas versus producción. Por último, el economista reflexionó sobre una tensión histórica en el país: la primacía del enfoque financiero por sobre el productivo. Recordó que, en los últimos años, el sector financiero fue uno de los de mayor crecimiento, incluso por encima de actividades ligadas a la producción de bienes y servicios.
“Esto nos ha ocurrido en varios momentos de la historia económica, y probablemente nos siga ocurriendo mientras no haya cambios de política. Pero la verdadera historia de la economía también se define mirando qué producimos y cómo generamos divisas genuinas”, concluyó.

