Las resistencias eléctricas que salen de la planta de Córdoba Resistencias Eléctricas SRL pueden terminar en destinos tan disímiles como una fábrica de caramelos o una central nuclear. Esa versatilidad no es casual: es el resultado de décadas de desarrollo técnico, ingeniería aplicada y una cultura empresarial que combina herencia familiar con mirada de futuro.
Florencia Margaría, politóloga de formación y con trayectoria en la gestión pública provincial, quien hoy conduce una empresa industrial con proyección internacional. La compañía exporta a Paraguay y Chile y se encuentra en plena etapa de expansión, con la ampliación de su planta industrial mediante la construcción de 800 metros cuadrados adicionales de galpón.
La historia de la empresa está profundamente ligada a la de su fundador, el padre de Florencia, ingeniero de profesión, quien inició el camino en un rubro altamente especializado: la fabricación de resistencias eléctricas industriales a medida. “Si él dice que se puede hacer, es porque se puede”, resume Margaría, en referencia al espíritu técnico y resolutivo que heredó y que hoy sigue guiando cada nuevo desafío productivo.

Ese enfoque permitió alcanzar un logro que ubica a la firma cordobesa en un selecto grupo a nivel mundial: el diseño y fabricación de resistencias para los presurizadores de las centrales nucleares Atucha I y II. Se trata de un desarrollo de altísima complejidad técnica que, en América Latina, realiza únicamente esta empresa, y que a nivel global sólo está en manos de otras cuatro compañías. El dato no solo refleja capacidad tecnológica, sino también estándares de calidad y seguridad que cumplen con exigencias internacionales.
Más allá de los hitos industriales, Margaría imprime a la conducción una impronta vinculada al desarrollo de personas y proyectos. “El motor de todo, o mi propósito de vida, siempre fue poder ayudar a que otros emprendedores crezcan y exploten sus ideas”, afirma. Esa vocación trasciende la empresa y se canaliza también a través de la fundación Futuros Posibles, desde donde impulsa iniciativas de desarrollo productivo y acompañamiento a emprendedores.
Para la empresaria, la clave del crecimiento sostenido no está solo en la inversión en infraestructura o tecnología, sino en una actitud permanente frente al trabajo. “Nunca hay que abandonar la sensación de sentirnos emprendedores, porque todo el tiempo estamos emprendiendo con cada nuevo proyecto”, sostiene.
Esa mirada se refleja en el presente de Córdoba Resistencias Eléctricas SRL: una pyme de base industrial que logró posicionarse en nichos de alta exigencia técnica, diversificar mercados externos y proyectar nuevas inversiones, manteniendo el ADN de empresa familiar y la convicción de que la innovación no es un evento aislado, sino una práctica constante.





