El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miercoles una nueva serie de aranceles que podrían redefinir el comercio global. Las medidas, que entrarán en vigor entre esta y la próxima semana, incluyen un impuesto mínimo del 10% para todos los productos importados y tarifas más altas para las principales economías del mundo y países emergentes.
Trump justificó la decisión como una acción «recíproca» ante lo que considera abusos comerciales de aliados y competidores. La iniciativa marca una de las mayores rupturas del orden comercial internacional desde la Segunda Guerra Mundial.
Los nuevos aranceles y sus implicaciones
En su discurso desde la Casa Blanca, Trump presentó un cartel con dos columnas: una con las barreras comerciales que, según él, imponen otros países a EE.UU. y otra con las nuevas tarifas que su gobierno aplicará en respuesta.
El plan establece un arancel base del 10% para todos los productos importados a partir del viernes 5 de abril. Sin embargo, desde el 9 de abril, se impondrán tarifas más altas a 60 países considerados responsables de un «abuso comercial» contra EE.UU., incluyendo:
- China (34%)
- Unión Europea (20%)
- Japón (24%)
- Corea del Sur (25%)
- India (26%)

Vietnam y Camboya serán los más afectados, con aranceles del 46% y 49%, respectivamente. Además, Trump anunció la eliminación del tratamiento libre de impuestos para pequeños paquetes procedentes de China, lo que impactará a plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu. También se impone un arancel del 25% a todos los automóviles fabricados fuera de EE.UU.
Impacto en América Latina
Las medidas afectarán directamente a la mayoría de los países latinoamericanos, que enfrentarán un arancel del 10% en sus exportaciones a EE.UU. Entre ellos están Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay. Sin embargo, Nicaragua (18%) y Venezuela (15%) enfrentarán tarifas más altas, posiblemente por tensiones políticas con Washington.
México y Canadá quedaron exentos de los nuevos aranceles debido al Tratado entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC), aunque algunos bienes seguirán sujetos a tarifas previas. Analistas consideran que esto podría beneficiar a México al incentivar el nearshoring, es decir, la reubicación de procesos productivos en su territorio.

Reacciones internacionales
Las nuevas tarifas han generado preocupación a nivel global. China calificó los aranceles como «intimidación contraproducente» y advirtió que tomará «contramedidas firmes». La Unión Europea, a través de Ursula von der Leyen, alertó sobre las consecuencias negativas para la economía mundial y adelantó que está preparando medidas de represalia.
Líderes de otros países también manifestaron su preocupación. Italia advirtió que estas políticas podrían derivar en una guerra comercial, mientras que Brasil y Colombia evalúan recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para defender sus intereses.
En EE.UU., la administración Trump sostiene que las medidas generarán hasta 600.000 millones de dólares en ingresos y fomentarán la industria nacional. Sin embargo, críticos advierten que podría encarecer productos para los consumidores y afectar las exportaciones estadounidenses ante posibles represalias.
Los nuevos aranceles de Trump reconfiguran el panorama del comercio global y podrían generar una nueva ola de tensiones económicas. Mientras algunos países buscan estrategias para mitigar los efectos, otros analizan respuestas contundentes. Con el inicio de las tarifas a la vuelta de la esquina, el mundo observa cómo evolucionará esta nueva disputa comercial.

