Durante el último Desayuno de Coyuntura de Punto a Punto en el edificio corporativo de Grupo Edisur, el economista Gastón Utrera analizó el presente y futuro de la economía argentina. Su diagnóstico combinó datos duros, observaciones sectoriales y un llamado claro a la acción: la recuperación ya está en marcha, pero será insostenible sin una batería de reformas estructurales que consoliden un nuevo régimen económico.
Utrera describió una microeconomía “desordenada”, atravesada por una continua reconfiguración de los precios relativos. Factores como la desregulación y apertura económica, el reacomodamiento posterior a expectativas fallidas de devaluación y una nueva lógica de comercialización en sectores como el desarrollista están modificando la dinámica empresarial.
“Todavía no hemos logrado total estabilidad. Los precios se siguen acomodando, generando ganadores y perdedores”, explicó el economista en el encuentro que contó con el apoyo de Copa Airlines, Eguía & Asociados, Kolektor y Hospital Privado.

La recuperación ya empezó, pero no todos lo ven
Contra la percepción generalizada de estancamiento o caída, Utrera fue tajante: “El consumo consolidado, medido en cantidades, empezó a recuperarse desde el segundo trimestre del año pasado”. A esto se suma una recuperación del PBI que, desde abril de 2023, acumula un crecimiento anualizado del 10%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
Eso sí, aclaró que esta fase inicial fue “la fácil”, ya que aprovechó capacidad ociosa. “Lo difícil viene ahora: necesitamos inversión para sostener el crecimiento”, advirtió.
Utrera planteó que el gobierno busca salir del viejo modelo que ajustaba vía devaluación y bajos salarios hacia uno basado en la estabilidad y la productividad. El desafío es cómo lograr competitividad sin recurrir al dólar alto.
En este marco, una reforma tributaria —por ejemplo, eliminando Ingresos Brutos y unificando el IVA— permitiría reducir el costo de fabricar un cabezal agrícola de $115.000 a $90.000. Sin reformas, alertó, la alternativa sería una devaluación real del 40% con su consecuente impacto inflacionario y en salarios reales.

La urgencia de las reformas: laboral, tributaria y previsional
El economista fue claro: “La parte fácil ya pasó. Ahora necesitamos reformas estructurales para no volver al modelo del ajuste por devaluación”. Estas reformas incluyen:
- Laboral: Una revisión integral que solucione problemas de litigiosidad, revise el régimen de delegados gremiales, y permita esquemas de productividad sin que se judicialicen.
- Tributaria: Simplificación del sistema, devolución automática del IVA a exportadores, y corrección del impacto de impuestos distorsivos.
- Previsional: Revisión de los regímenes especiales, asegurando la sostenibilidad del sistema sin trasladar los costos a las empresas mediante litigios por incapacidad.
El rol del sector privado: de la queja al aporte concreto
Para Utrera, el sector privado tiene que asumir un rol “propositivo y técnico”. “No alcanza con decir qué está mal. Hay que estudiar los problemas con precisión, proponer soluciones viables y construir consensos”, remarcó.
También señaló que el éxito de las reformas no solo depende del contenido técnico, sino de una buena estrategia política y comunicacional. “Hay que encontrar intersecciones de intereses con el gobierno. Aunque no sea industrialista, sí quiere bajar costos. Esa es la oportunidad”, afirmó.

¿Y el dólar?
Utrera también abordó el frente financiero. Dijo que la transición del Estado como tomador de fondos al crédito privado es clave, pero que errores como la transición desordenada de instrumentos de deuda del BCRA (de LEFIs a LECAPs) generaron un excedente de liquidez que empujó al alza al dólar y obligó a rectificaciones de urgencia.
Sobre la balanza comercial, expresó preocupación por el crecimiento de las importaciones y el turismo internacional, pero consideró que el dólar libre debería equilibrar esas presiones. El verdadero objetivo del gobierno es volver al mercado de capitales para refinanciar deuda y liberar los dólares del superávit comercial.
El mensaje final fue claro: el momento de actuar es ahora. “Creemos que estamos corriendo contra el tiempo”, advirtió Utrera. El país tiene una oportunidad para consolidar una economía estable y productiva, pero no será posible si no se implementan reformas profundas que generen un nuevo marco de competitividad. No se trata de resignarse al atraso o devaluar, sino de construir un modelo que permita crecer con salarios altos, inversión y eficiencia.

