En medio de una seguidilla de cierres y crisis empresariales que golpean a la industria nacional, la histórica fábrica de tractores Pauny atraviesa uno de los momentos más delicados de su trayectoria. La empresa, emblema del sector metalmecánico cordobés y con planta en Las Varillas, ingresó en convocatoria de acreedores tras una abrupta caída de la producción, en un contexto marcado por la apertura importadora y la falta de financiamiento.
La situación genera preocupación no sólo entre sus más de 500 trabajadores directos, sino también en las alrededor de 800 fuentes de empleo indirectas que dependen de su actividad. El impacto se extiende a toda la economía regional.
En diálogo con Mañana Sylvestre, el secretario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional San Francisco, Nelson Insaurralde, describió un escenario de fuerte retracción productiva, suspensiones y creciente incertidumbre.
“Desde el año pasado la empresa tuvo una crisis muy fuerte en la entrega de producción, terminando el año con un 50% menos en comparación con el año anterior”, explicó.
Según detalló, durante los últimos meses de 2024 se firmaron acuerdos ministeriales que implicaron suspensiones semanales. “Todos los lunes no se pudo trabajar y esas horas caídas se pagaron al 60%”, señaló.
El deterioro se profundizó en el inicio de 2025. “Arrancamos este año con menos del 50% de lo que fue el año pasado. Una empresa con toda la estructura que tiene está trabajando al 30% de lo que produjo en 2024”, advirtió Insaurralde.
Por su parte, Lucas Sarmiento, secretario general de la UOM San Francisco, aportó un dato que refleja el desplome: “El año pasado fabricó 35 tractores, cuando hace tres años atrás fabricaba 140”, afirmó en el programa Siempre Juntos, por Cadena 3 Rosario.
El peso de las importaciones y la falta de crédito
Desde el gremio apuntan directamente al contexto económico y a las políticas oficiales. “La apertura de importaciones, el poco interés del gobierno en políticas de ayuda a las empresas y una competencia que no es igual para todos están golpeando fuerte al sector”, sostuvo Insaurralde.
El dirigente describió un cambio notorio en el mercado de maquinaria agrícola. “En exposiciones donde antes había dos o tres máquinas automáticas, hoy hay treinta. La competencia es enorme y desigual”, aseguró.
Sarmiento sumó un ejemplo concreto: “A diez cuadras de donde está Pauny, un concesionario que antes fabricaba ahora vende productos de la India a un precio mucho más barato”. Según explicó, la creciente importación de maquinaria agrícola —especialmente proveniente de ese país— erosiona la competitividad de la producción local.
A esto se suma la falta de financiamiento. “Una empresa siempre va de la mano con los créditos y hoy es imposible, porque no existen créditos grandes”, afirmó Insaurralde. La expectativa está puesta en la próxima edición de Expoagro, donde la firma espera que se anuncien líneas de crédito blandas que permitan reactivar las ventas. Sin embargo, hasta el momento no hay precisiones.
Del crecimiento a la crisis
El contraste con años recientes resulta contundente. En 2022, la compañía había invertido cinco millones de dólares, alcanzó la fabricación del tractor número 25.000 y lideró un sector que crecía cerca de un 20%. En 2023 proyectaba producir 2.000 unidades y facturar más de 2.200 millones de pesos.
“En 2024 esas cifras bajaron drásticamente y hoy estamos hablando de una caída de producción del 50%”, precisó Insaurralde.
El cierre temporal de la planta en enero y la reanudación de actividades en febrero, aunque con niveles mínimos de producción, terminaron de encender las alarmas en la comunidad. “El cierre de año fue muy difícil porque Pauny es una empresa emblemática, el principal motor de fuente de trabajo de Las Varillas”, sostuvo Sarmiento.
Incertidumbre laboral y preocupación salarial
La crisis de la firma se inscribe en un panorama más amplio de dificultades para la industria nacional. “Es muy lamentable. La verdad es que yo me pongo en el lado de esos compañeros que han perdido el trabajo”, expresó Sarmiento, al tiempo que advirtió sobre la escasa demanda de empleo para el oficio metalúrgico.
El dirigente también planteó la necesidad de rediscutir los ingresos del sector. “Es imposible que un trabajador hoy en Argentina esté ganando menos de la canasta básica, que está en 1.400.000 pesos hoy en día”, remarcó.
Pese al cuadro adverso, desde el gremio evitan hablar de un cierre definitivo. “No queremos dar un mensaje desesperanzador. La empresa no habla de un cierre, pero está muy golpeada y espera que el gobierno habilite créditos y condiciones para poder vender y ser competitiva”, señaló Insaurralde.
Mientras tanto, en Las Varillas la preocupación crece. La suerte de Pauny no sólo definirá el futuro de cientos de familias metalúrgicas, sino también el pulso productivo de una ciudad que históricamente encontró en la fábrica uno de sus principales motores económicos.

