El desembarco de la automotriz china BYD en la Argentina fue uno de los movimientos más relevantes del sector en el último tiempo. En un mercado que recién comienza a reactivarse tras años de restricciones a las importaciones, la compañía avanzó rápido: armó su red comercial, comenzó a importar vehículos y ya se posiciona entre las marcas más vendidas del país.
Pero su estrategia no se limita al negocio de autos eléctricos e híbridos. La firma ahora apunta a un nuevo segmento con fuerte potencial: el transporte y la logística.
Según pudo reconstruirse a partir de fuentes del sector, BYD trabaja en la creación de una división específica para comercializar camiones y utilitarios eléctricos en el país. El proyecto estará liderado por Stephen Deng, uno de los ejecutivos clave en el desembarco de la marca en el mercado local.
Un salto hacia el negocio de la logística
Hasta ahora, la compañía había enfocado su crecimiento en vehículos particulares, donde logró instalarse rápidamente en el ranking de ventas. Sin embargo, el ingreso al segmento de transporte abre una nueva etapa, con impacto directo en sectores como distribución urbana, logística y servicios.
BYD cuenta con experiencia en este rubro a nivel global. Su portfolio incluye desde camiones livianos para reparto hasta unidades semipesadas y soluciones para transporte de pasajeros, todos con tecnología 100% eléctrica.
El avance en nuevos segmentos se da en paralelo a objetivos de crecimiento agresivos. Para 2026, la automotriz proyecta vender entre 14.000 y 18.000 unidades en el país, con la meta de escalar a entre 30.000 y 50.000 operaciones en 2027.
El avance de BYD refleja un cambio más amplio en la industria automotriz local. La apertura a las importaciones y el crecimiento de la movilidad eléctrica están reconfigurando la oferta, con nuevos jugadores que buscan ganar terreno rápidamente.
En ese contexto, la apuesta por camiones y utilitarios eléctricos no solo amplía el negocio de la compañía, sino que también anticipa hacia dónde puede evolucionar el mercado en los próximos años: un esquema donde la electrificación ya no se limite al consumo individual, sino que empiece a impactar de lleno en la matriz productiva y logística.








