El candidato a Diputado Nacional, Juan Schiaretti, abrió su exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba con un diagnóstico crítico sobre las últimas dos décadas. Según el exgobernador, Argentina fue “el único país del Cono Sur que no resolvió sus desequilibrios macroeconómicos” durante el auge de los commodities iniciado en 2003. A diferencia de Chile, Uruguay, Brasil o Paraguay, el país “dilapidó una oportunidad histórica” y se alejó de una senda de estabilidad y desarrollo.
Apuntó directamente a las gestiones kirchneristas: “El kirchnerismo fue un modelo feudal, autoritario, que creó la grieta y gobernó pensando únicamente en ganar elecciones. No le importó la movilidad social ascendente”. En ese contexto, responsabilizó a esas administraciones del deterioro institucional, la instalación de un “capitalismo de amigos” y la pérdida de una cultura asociada al trabajo. “Se fomentó la cultura planera mientras se saqueaba al interior productivo con las retenciones”, afirmó.
Uno de los datos que usó para sostener su diagnóstico fue la evolución de la pobreza. “En 2006, Argentina, Chile y Uruguay tenían tasas similares, cerca del 26%. Mientras nuestros vecinos la bajaron a menos del 10%, acá llegó al 45% en 2023”, señaló.
Nuevo escenario y riesgos de frustración
Para Schiaretti, la elección de 2023 marcó “una decisión social de terminar con el modelo anterior”, aun a costa de apostar por una figura “disruptiva y sin experiencia de gestión”. Esa decisión, sostuvo, abre una nueva oportunidad para encarar las dos deudas estructurales del país: el déficit fiscal y la falta de dólares.
El líder de Provincias Unidas enumeró sectores con potencial para generar divisas: Vaca Muerta, la minería, la economía del conocimiento, la pesca y especialmente el agro. En este último caso, sostuvo que “si se eliminan las retenciones, el campo puede generar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares adicionales por año”.
Sin embargo, advirtió sobre el método del ajuste en curso. “El equilibrio fiscal es innegociable, pero no puede hacerse a los hachazos. Si se toca lo que no se debe, la sociedad va a volver a frustrarse”, alertó.
Críticas al ajuste nacional y defensa del modelo cordobés
El candidato puso como contrapunto la experiencia de su provincia: “Córdoba sostuvo 20 años de equilibrio fiscal sin romper la estructura social. Eso se logra con sensatez y sentido común, no con slogans”. Destacó que Córdoba tiene “50 empleados públicos por cada mil habitantes, frente a un promedio nacional de 65”, y que la Legislatura provincial “es la de menor costo del país, con apenas el 0,39% del presupuesto”.
Cuestionó puntualmente algunos recortes del gobierno nacional. “Reducirle el ingreso a los jubilados, que ya perdieron el 47% de su poder adquisitivo desde 2017, es insostenible. Y recortar a las universidades públicas es un error estratégico: la movilidad social se construye desde ahí”, dijo.
También fue enfático sobre el sistema de salud: “Bajar fondos al Hospital Garrahan es de una crueldad inaceptable. El hospital cuesta 100 millones de dólares al año, el 0,01% del PBI. Una sola tabacalera evade 200 millones por año”.
En infraestructura, habló de una mirada “ideologizada” que frena el crecimiento. “La obra pública no es un lujo, es desarrollo. Ningún país del mundo se construyó sin infraestructura”, afirmó. También señaló que paralizar rutas, gasoductos, puertos o corredores logísticos genera más costos futuros que los que se buscan evitar.
Las reformas estructurales que plantea
Schiaretti presentó un paquete de propuestas que, según explicó, deberían ser discutidas y consensuadas en el Congreso.
En materia impositiva, planteó tres ejes: eliminar retenciones por ley, terminar con el Impuesto al Cheque e iniciar una sustitución progresiva de Ingresos Brutos por un tributo más neutral para la producción, similar al esquema de IVA provincial en Brasil o al impuesto a la última venta en Estados Unidos.
Sobre el mercado laboral, apuntó a terminar “con la industria del juicio que asfixia a las PyMEs” y propuso la creación de un Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio financiado con 8 puntos del aporte actual para que los trabajadores mantengan su indemnización sin quebrar a los empleadores. “Es un sistema como el que usan en otros países, moderno y sensato”, señaló.
En el ámbito previsional, sostuvo que el sistema actual “igualó hacia abajo” a partir de las moratorias. “Hoy, siete de cada diez nuevos jubilados lo hacen por moratoria. Hay que diferenciar a quienes aportaron de quienes no, garantizar un ingreso mínimo universal y reconocer el esfuerzo contributivo”, afirmó.
En infraestructura, mencionó obras pendientes que considera estratégicas: gas para la Mesopotamia, el puerto en Tierra del Fuego licitado hace tres décadas y la consolidación del Corredor Bioceánico Central.
El rol del “interior productivo” y el futuro en el Congreso
Desde lo político, Schiaretti enfatizó que “gobernar no es gritar ni insultar, es escuchar y acordar”. Rechazó tanto el estatismo absoluto como el laissez-faire, citando al excanciller alemán Willy Brandt: “Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”.
Con ese marco, presentó el proyecto Provincias Unidas como una apuesta para construir un bloque legislativo con identidad federal. “Nuestro objetivo es que el interior productivo tenga voz en el Congreso. No para obstruir, sino para garantizar que haya sensatez y sentido común”, expresó.
Según detalló, el espacio está integrado por gobernadores con trayectorias distintas pero con una agenda compartida en torno a la producción, el trabajo, el federalismo y la gestión pragmática. “Queremos que el sacrificio que está haciendo la sociedad no termine, otra vez, en una frustración. Argentina no resiste otro fracaso”, concluyó.








