El ecosistema empresarial atraviesa tal vez como nunca antes un punto de inflexión sin precedentes. No se trata de un ciclo económico más, sino de una reconfiguración forzada donde las viejas recetas de gestión chocan contra una doble pared: una economía que exige niveles de eficiencia desconocidos para el mercado interno y la irrupción de una Inteligencia Artificial (IA) que ya no es más algo utópico del futuro, sino un factor ya plenamente incorporado en la mesa de decisiones.
Esta realidad impactó de lleno en el rubro de la consultoría, que hoy se encuentra ante el desafío de revalidar pergaminos en un escenario de cambio permanente. Ante la complejidad de las nuevas reglas de juego, los dueños de empresas, directivos y mandos gerenciales encuentran en el consultor un aliado estratégico que entre otras cosas los guíe en la convivencia con la IA, un soporte que indica hacia dónde va el negocio y cómo liderar equipos en plena transición.
En materia de capital humano, Martín Poncio, Director General de la Consultora Poncio, advierte un desfase crítico entre lo que las empresas dicen necesitar y lo que realmente ocurre en el día a día. “Las características de este año están relacionadas con las complejidades que logran que el trabajo realmente suceda. Identificamos nuevas posiciones laborales, pero les queremos seguir llamando vendedores o administrativos, cuando en realidad tienen otras realidades. En ese marco hoy las empresas cuentan con sus equipos para hacer frente a desafíos que antes no existían”, indicó el especialista en Gestión de Talento.
Esta metamorfosis no es uniforme. Mientras la energía, el petróleo y la minería traccionan la demanda, sectores como el comercio enfrentan complejos desafíos. “Si no logran procesos de transformación profundos, van a tener un año difícil tanto las empresas como las personas”, sentencia.
La IA y el refugio de la Alta Dirección
La pregunta que atraviesa al sector es qué queda para el factor humano cuando el análisis de datos se vuelve un commodity. Para David Levisman y Rosa Argento, Directores de Levisman Argento, la respuesta reside en el criterio estratégico. Si bien reconocen que las consultoras globales están haciendo un resizing en la base de la pirámide operativa, la consultoría de Alta Dirección sigue siendo un servicio esencialmente humano, vinculado con la experiencia y la metodología aplicada junto a los responsables de la toma de decisiones.

“El consultor experto debe entender la oportunidad o el riesgo que implica la adopción de IA en el modelo de negocio del cliente”, explican. No se trata solo de buscar eficiencia, sino de gestionar la integridad del proceso: “Ponemos en el tablero las vulnerabilidades que tiene implementar estas herramientas en la producción o comercialización”. Para los especialistas, la diferencia radica en el bagaje previo: “Tenemos muchas horas de estudio y lectura especializada sobre lo que pasa en el mundo de los negocios, que es nuestro metier; incluso realizamos investigaciones propias para conocer el pulso de las empresas locales y ver cómo están migrando las cuestiones de valor”.
Bajo esta mirada, el escenario actual se define como un momento bisagra y disruptivo, similar a la Revolución Industrial o la llegada de internet. “La palabra clave es el tiempo. Estamos en un proceso de transición que nos va a llevar a reinterpretar lo que está pasando y el modelo de negocios mismo”, concluyen.
El fin de la «zona de confort» comercial
El cambio de reglas a nivel nacional empujó a las organizaciones hacia una competitividad real y, a menudo, dolorosa. Roberto Kerkebe Lama, Director de Mente Comercial, sostiene que la demanda actual ya no es solo de “más ventas”, sino de una reestructuración orgánica que muchas firmas no están listas para soportar. “Te piden ventas para una estructura que no sería capaz de sostenerlas”, explica.
El diagnóstico de Kerkebe apunta directo a la falta de gimnasia comercial en sectores que se refugiaron durante décadas en el mercado interno: “Hay sectores que no quisieron cambiar, pensando que se iba a seguir emitiendo, y ahora hay que competir. Ya no se gana solo con el stock, hay que ganar con servicio”. Para el consultor, el riesgo es inminente: «Industriales que hace 20 o 25 años no compiten con nadie se ven acorralados porque no tienen rentabilidad ni redes comerciales». En este escenario, la IA modificó el vínculo con el consultor en materia de consulta básica: “El que tiene dudas, hoy primero consulta con la IA, luego llega la perspectiva del consultor”.

Córdoba: entre la expectativa y el valor agregado
En el plano local, la mirada es de cautela. Jorge Nasep, Director Comercial del Grupo Consultores de Empresas, describe un mercado cordobés que se mantiene expectante, con un 80% de personal eventual y solo un 20% en búsquedas efectivas. “Somos optimistas para el segundo semestre, principalmente por la industria automotriz y el agro que va a acompañar mucho”, afirma.
Sin embargo, Nasep pone el foco en la sustentabilidad del negocio de la asesoría. La raíz de muchos servicios ha sido sintetizada por la tecnología, reduciendo las horas de prestación que históricamente motorizaron los ingresos. “La consultoría enfrenta una transformación muy grande donde las prestaciones reemplazables por IA atentan contra la fuente de sustentación del negocio. El desafío es mantener el valor agregado”, advierte.
En sintonía, Catalina Pipino, CEO & Founder de Vortix, despoja a la IA de su carácter amenazante para verla como un estándar operativo: “El mayor desafío que enfrenta el consultor es acompañar a las organizaciones en el requerimiento de nuevas habilidades. El aporte de la consultoría tiene que ver con acompañar procesos de transformación ágiles”. Respecto a la IA, la profesional aseguró que “todavía no pone en riesgo nuestro rol y lo que tenemos para aportar. Es una herramienta que todos vamos a necesitar usar. Incorporarla es saludable, pero hay que saber en qué momento, para qué área y de qué manera”, completó.
A modo de cierre
En un escenario complejo, la consultoría 2026 será clave a la hora de impulsar negocios y evitar colisiones en un escenario desconocido. Al final del día, la IA puede dar todas las respuestas, pero sigue siendo el consultor quien debe saber cuáles son las preguntas que todavía importan.








