La escena se repite en distintos puntos del mundo, y Córdoba no es la excepción: cada vez más personas buscan salir del esquema tradicional de empleo y lanzarse a emprender. En ese contexto aterrizó en la ciudad el consultor y mentor David de Santiago, con una propuesta que se aleja del discurso motivacional clásico y se mete de lleno en uno de los mayores problemas del ecosistema: la parálisis a la hora de decidir.
Su visita tuvo como eje la presentación de su libro “Todo llega… cuidado con lo que deseas”, pero el foco real estuvo en el trabajo que viene desarrollando con emprendedores: ayudarlos a tomar decisiones con claridad en momentos clave. “Trabajo mucho con gente que está bloqueada no porque no sepa lo que quiere, sino porque no se atreve a decidir o no tiene un proceso claro para hacerlo”, explica. Lejos de las recetas rápidas, De Santiago propone método. Y también incomodidad.
Emprender en tiempos de incertidumbre. En entrevista con Punto a Punto, el consultor planteó una paradoja que atraviesa tanto a Europa como a América Latina: nunca fue tan difícil emprender, pero tampoco tan atractivo.
“En España siempre es complicado, pero porque los impuestos son muy grandes y cuando quieres emprender ser autónomo es muy costoso”, señala. Sin embargo, advierte que, pese a las dificultades, cada vez más jóvenes eligen ese camino.
¿Por qué? Su respuesta apunta a un cambio cultural profundo: “Estamos tan expuestos hoy día a la red social, a unos niveles de vida… que desde muy joven ya la persona quiere llegar a un estatus alto, y sabe que para llegar muchas veces no pasa por ser empleado por cuenta ajena”.
Ese impulso, sin embargo, tiene un riesgo: emprender sin una base sólida. “Está muy bien motivar a emprender, pero claro, emprende cuando tienes algo. No emprender por emprender”, advierte.
Un método para decidir. El corazón de su propuesta está en un sistema de tres filtros que, según sostiene, permiten transformar una idea difusa en un objetivo concreto.
El primero es la claridad —o “visionidad”, como él la redefine—:
“Qué quiero y lo que quiero lo quiero yo o lo quiere mi familia… de verdad es lo que quiero yo, no es lo que quiere la sociedad”.
El segundo filtro son los valores:
“Eso que voy a por ello, que esté alineado conmigo, éticamente”.
Y el tercero, la viabilidad:
“Es decir, esto que tengo claro, que éticamente estoy alineado y lo puedo conseguir, es factible”.
Recién después de atravesar esas tres instancias aparece la acción. Porque si hay algo que De Santiago repite como mantra es que sin ejecución no hay resultados.
“Si yo me quedo en mi casa esperando que me resuelva la vida, no va a pasar nada. Si yo le pongo acción… entonces sí”, afirma.
Estoicismo aplicado al negocio. El título del libro puede sugerir una idea pasiva —“todo llega”—, pero el autor se encarga de desmontarla. Su enfoque está influenciado por la filosofía estoica, pero con una adaptación práctica. “Todo llega no es magia. Todo llega es decir: yo no me siento y espero, sino que espero que todo llegue cuando yo he accionado”, explica. En ese sentido, propone una lógica clara: controlar lo que depende de uno y aceptar lo que no, pero siempre desde el movimiento. “Pon la acción, estructura un plan, sé constante y espera, que se te dará”.
Frustración: moverse o quedarse
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue su mirada sobre la frustración, una constante en cualquier proceso emprendedor. Lejos de romantizar el fracaso, plantea una salida concreta: moverse. “Te frustras si dejas de creer en ti. Si tú sigues moviéndote, al final vas a encontrar otro punto”, sostiene, apelando a una metáfora simple: si el camino se corta, no queda otra que tomar una alternativa. “Ante la frustración, movimiento”.
Los errores más comunes. En contacto con emprendedores de distintos países, De Santiago identifica patrones que se repiten. El principal: la ansiedad por resultados inmediatos.
“Querer ganar dinero desde el momento uno”, resume. Para ilustrarlo, cuenta su experiencia como formador de creadores de contenido. Muchos arrancan con la expectativa de monetizar rápidamente, invierten recursos y abandonan al poco tiempo. “Yo tengo la ley del séptimo episodio: la persona que pasa del séptimo episodio aguanta; la que no es vocación, no aguanta”. La conclusión es directa: sin vocación ni sostenibilidad, los proyectos no sobreviven.
El problema de la inmediatez. Otro eje crítico es el impacto de la cultura digital en las expectativas de los jóvenes.
“Los jóvenes están acostumbrados a la inmediatez… con un click puedo comprarme una comida, con un click veo una serie”, describe. Ese contexto, advierte, genera frustración cuando se traslada al mundo emprendedor, donde los tiempos son necesariamente más largos. “La inmediatez mal llevada es lo que está generando la frustración”, sostiene.
Una historia personal que marca su enfoque. El propio recorrido de De Santiago ayuda a entender su mirada. A los 30 años llegó a ocupar un rol de alto poder político en España, como mano derecha del intendente de Alcalá de Henares. Sin embargo, ese logro no le dio lo que esperaba.
“Cuando lo alcancé me di cuenta que no era mi camino”, recuerda.
Tras la derrota electoral, atravesó un período de parálisis:
“Me quedé tres meses en un sofá… tenía los contactos, sabía gestionar, pero nadie me quería”. Ese momento de quiebre fue el inicio de su reinvención: formación, trabajo independiente y, finalmente, el desarrollo de su método. “Cuando tú te mueves, todo se mueve”, sintetiza.

El consejo final: evitar el arrepentimiento. Sobre el cierre, el mensaje que deja es simple pero contundente. Para quienes ya tienen una idea, el peor escenario no es fracasar, sino no intentarlo. “No te quedes nunca con el ‘y si…’ porque eso es mortal”, afirma. Y remata con una definición que resume su filosofía: “La vida es un juego, tómatelo en serio, pero juega”.
En un ecosistema emprendedor atravesado por la incertidumbre, la propuesta de De Santiago no promete certezas absolutas. Pero sí algo más concreto: un proceso para decidir, actuar y, sobre todo, no quedarse quieto.








