Desde su base en Oncativo, Econovo se ha consolidado como un referente en el desarrollo de equipos para higiene urbana, minería y petróleo, con una mirada puesta tanto en la innovación como en la expansión global.
Detrás de esta compañía hay una historia de legado familiar que comenzó hace dos décadas, marcada por el espíritu pionero del abuelo de Andrés Scorza —actual directivo e integrante de la tercera generación al frente de la firma— y una visión de futuro que combina tradición, tecnología y compromiso social.
La historia de Econovo se remonta a 1956, cuando el abuelo de Andrés fabricó el primer carro recolector de basura de Sudamérica, y en 1965 desarrolló la primera barredora autopropulsada. “Mi abuelo empezó fabricando piezas para una cosechadora de maní en un torno en su casa”, recuerda Scorza. La empresa familiar tomó nuevo impulso tras el fallecimiento de sus fundadores, cuando sus hijos continuaron con el proyecto. Finalmente, en 2003 nació Econovo, fundada por el padre de Andrés, tras una división familiar.
El impacto de esa visión pionera se extiende hasta hoy: Oncativo es considerada la “capital de la higiene urbana en Argentina”, por la concentración de empresas del rubro que surgieron a partir de aquella semilla.
Exportar tecnología nacional
Con el paso de los años, Econovo logró abrirse camino en el mercado internacional, exportando equipos a Latinoamérica, Asia y Estados Unidos. De hecho, fue la primera empresa de la región en vender unidades de recolección de residuos en Asia, y la única de Latinoamérica que logró colocar sus productos en Estados Unidos.
“La exportación es parte clave de nuestra estrategia de sustentabilidad. En un país donde el 70% de nuestros clientes son organismos públicos, diversificar es una necesidad”, explicó Scorza. Esa visión global se apoya en una producción con alto valor agregado nacional: de los 60 equipos que fabrica al mes, unos 26 son compactadores de residuos, con piezas producidas en su planta o mediante socios locales.
Profesionalizar sin perder el alma familiar
Llevar adelante una empresa familiar no es fácil. Para Scorza, la clave está en el respeto entre generaciones y en saber conjugar la experiencia con la energía de las nuevas ideas. “Muchas veces creemos que tenemos la verdad absoluta, pero el gran valor está en saber cómo comunicar nuestras ideas con respeto”, reflexiona.
Ese equilibrio también requiere profesionalización. “Desde afuera puede parecer ordenado, pero puertas adentro hay mucho trabajo, discusiones y tiempo que nunca alcanza. Aun así, profesionalizar es indispensable para crecer”, asegura.
La historia personal también pesa: su padre, que quedó huérfano, levantó Econovo desde cero. “Yo le agregué valor, sí, pero no puedo dejar de reconocer todo lo que él hizo para que hoy tengamos esta empresa. Eso genera respeto y una mirada austera sobre los recursos”, afirma.

Industria nacional y compromiso social
Econovo es una industria argentina que apuesta por la mejora continua y la adaptación tecnológica. Ha invertido en procesos como la soldadura robótica y busca duplicar su capacidad de producción. Pero Scorza no pierde de vista el contexto: reconoce que muchas industrias locales son altamente productivas, pero pierden competitividad por factores macroeconómicos como los impuestos, los costos laborales o la logística.
Frente a eso, propone una mirada crítica pero equilibrada. “No se trata de proteger industrias ineficientes, pero tampoco de abrir todo indiscriminadamente y dejar a la industria nacional sin herramientas. La industria es una gran escuela: enseña valores, compromiso, esfuerzo. Eso no lo podemos perder”, afirma.
También pone énfasis en el rol de los consumidores: “Cuando elegimos un producto nacional, estamos eligiendo generar empleo, fomentar el desarrollo. Hay que ponerse la camiseta”.
Una visión de futuro con foco en lo humano
Scorza cree firmemente en el potencial del país. “Argentina tiene una de las mejores manos de obra del mundo. Nuestra proactividad y creatividad nos hacen únicos”, sostiene. Y ve en la nueva generación de empresarios un cambio cultural: “Hoy hay más espíritu colaborativo, ganas de transformar, de hacer las cosas bien no solo hacia adentro, sino también hacia afuera”.








