El comercio en Córdoba atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Así lo describe Fernando Faraco, director ejecutivo de la Cámara de Comercio local, quien advierte sobre una combinación crítica de caída del consumo, altos costos operativos y rentabilidad prácticamente nula para muchos negocios.
“La situación es de emergencia económica”, sintetiza el directivo, al trazar un panorama en el que, en algunos rubros, las ventas son casi inexistentes. Sin embargo, lejos de un escenario de colapso total, el sector exhibe signos de resiliencia que matizan el diagnóstico.
El deterioro del consumo es el eje central de la crisis. A diferencia de otros momentos históricos, el escenario actual presenta una particularidad: no solo se compra menos, sino que también cambió la forma de comprar.
Según Faraco, se consolida un desplazamiento hacia el comercio de cercanía. Los consumidores priorizan compras en sus barrios y evitan trasladarse al centro, lo que impacta directamente en la dinámica de los corredores tradicionales. Esta transformación obliga a repensar estrategias comerciales en un contexto donde los ingresos apenas alcanzan para cubrir costos básicos.
El centro, lejos del abandono masivo
Pese a la percepción extendida de locales vacíos y retracción en el casco céntrico, los datos muestran una realidad más equilibrada. La ocupación alcanza el 92% en locales a la calle y el 85% en galerías, cifras que el sector busca poner en valor.
El movimiento no implica necesariamente crecimiento, sino recambio. En los últimos meses se registró la salida de grandes cadenas nacionales de electrodomésticos, que replegaron operaciones hacia plazas más rentables. En paralelo, emergen nuevas oportunidades para comercios familiares cordobeses.

También aparecen apuestas frescas: marcas internacionales y propuestas gastronómicas —especialmente cafés de especialidad— que encuentran en el centro y barrios como General Paz un espacio atractivo, siempre que exista un análisis de mercado sólido detrás.
Retail en transformación: menos cadenas, más capital local
La crisis también está reconfigurando el mapa del retail, especialmente en el rubro electrodomésticos y hogar. Se observa una retracción de grandes cadenas nacionales, que reducen su presencia en la provincia en busca de mayor rentabilidad.
Entre los casos más visibles aparecen cierres de sucursales de Frávega y el retiro de otras marcas de centros comerciales estratégicos. Este proceso no es aislado: forma parte de una tendencia más amplia de ajuste en el sector. En contrapartida, emerge con fuerza el capital local.
Su ventaja competitiva radica en la flexibilidad. A través de plataformas digitales propias, estos negocios impulsan estrategias de venta más agresivas, como la liquidación de productos discontinuados o con detalles estéticos mediante cuotas sin interés, una herramienta poco utilizada por las grandes cadenas.
El objetivo, según plantean desde el sector, es claro: sostener condiciones de financiamiento accesibles que permitan captar la demanda interna en un contexto de consumo deprimido.
E-commerce y presión fiscal: los grandes desafíos
Uno de los puntos más sensibles es la competencia con el comercio digital. Faraco advierte que la pandemia aceleró un cambio estructural que “fracturó” al comercio tradicional.

El problema, según plantea, no es solo tecnológico sino también fiscal. Desde la Cámara sostienen que muchas plataformas digitales operan sin tributar impuestos locales, generando una competencia desigual frente a los negocios físicos, que deben afrontar alquileres, salarios y cargas impositivas.
En este contexto, el reclamo es claro: reducción del IVA y de impuestos provinciales y municipales. “La carga fiscal actual es insostenible para el nivel de ventas existente”, señalan.
Estrategias para reactivar
Frente a este escenario, el sector apuesta a generar incentivos concretos para atraer al público. Una de las principales iniciativas es “La Noche de las Compras”, un evento que busca transformar el centro en un espacio de consumo y experiencia, con promociones y actividades especiales.
La estrategia apunta a recuperar la circulación y estimular decisiones de compra en el corto plazo. En paralelo, los comerciantes consideran clave la reactivación del crédito en cuotas como herramienta para recomponer el poder adquisitivo.
Reclamos urgentes al Estado
Para evitar un deterioro mayor, el sector exige medidas concretas y coordinadas entre los distintos niveles de gobierno. Entre los principales pedidos figuran:
- Declaración de emergencia económica para el comercio
- Reducción de impuestos y tasas
- Acceso a financiamiento
- Mejora en las condiciones de seguridad
- Regulación de la competencia informal y digital
“El comercio sigue de pie, pero necesita condiciones para sostenerse”, es la síntesis que atraviesa el diagnóstico de Faraco. En una economía golpeada, el desafío no es solo sobrevivir, sino adaptarse a un nuevo escenario donde el consumo, la tecnología y la estructura de costos redefinen las reglas del juego.







