El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, volvió a respaldar el rumbo fiscal del Gobierno nacional, aunque advirtió que la consolidación del proceso de estabilización económica dependerá fundamentalmente de dos factores: una aceleración en la acumulación de reservas internacionales y la eliminación total de las restricciones al movimiento de capitales.
En un extenso análisis sobre la situación macroeconómica argentina, Cavallo sostuvo que el ajuste fiscal realizado por la administración de Javier Milei ya produjo gran parte de sus efectos sobre la inflación y consideró que no habrá nuevas contribuciones significativas desde ese frente durante lo que resta de 2026 y 2027.
«No se visualiza en el frente fiscal que en lo que resta de 2026 y 2027 pueda haber una fuerte contribución a la reducción adicional de la tasa de inflación», señaló.
El rol central de las reservas
Según el ex funcionario, la principal herramienta para seguir reduciendo la inflación y generar condiciones para una recuperación de la actividad económica es la acumulación sostenida de reservas internacionales por parte del Banco Central.
Cavallo destacó que la decisión oficial de comenzar a fortalecer las reservas desde abril fue «la mejor decisión de política macroeconómica» adoptada por el Gobierno en los últimos meses y consideró que los efectos ya comenzaron a observarse en los mercados.
A su juicio, la caída reciente del riesgo país está directamente vinculada con la mejora en la posición de reservas y no únicamente con otros factores financieros.
«Mucho más que cualquier otra acción macroeconómica, la acumulación de reservas explica que haya comenzado a bajar el índice de riesgo país», afirmó.
La posición del economista coincide con los planteos que viene realizando el staff del Fondo Monetario Internacional durante las negociaciones con el equipo económico argentino. Para Cavallo, la evidencia reciente demuestra que una mayor disponibilidad de reservas reduce la percepción de riesgo sobre la economía argentina y facilita el acceso al financiamiento externo tanto para empresas privadas como para el propio Estado.
Crédito en dólares para impulsar la inversión
El segundo eje que considera fundamental es la expansión del crédito bancario en dólares.
Cavallo valoró la postura adoptada por el equipo económico frente a las advertencias del FMI respecto de los riesgos de otorgar préstamos en moneda extranjera a deudores cuyos ingresos están denominados en pesos.
El ex ministro recordó que Argentina funciona como una economía bimonetaria y sostuvo que los depósitos en dólares del sistema financiero deberían transformarse en una fuente creciente de financiamiento para empresas y familias, siguiendo modelos aplicados en países como Perú y Uruguay.
En ese sentido, destacó como un fenómeno positivo el incremento de los depósitos bancarios en dólares registrado en los últimos meses, impulsado por la flexibilización gradual del cepo cambiario.
«Las personas que prefieren ahorrar en dólares ya no necesitan conservar necesariamente billetes físicos o transferir sus fondos al exterior», explicó.
Sin embargo, advirtió que si los bancos enfrentan restricciones para prestar esos recursos, se limita severamente la posibilidad de canalizar el ahorro hacia el financiamiento productivo y las inversiones.
Eliminar el cepo para despejar el riesgo cambiario
Para Cavallo, el paso decisivo que aún falta dar es la liberalización total del mercado cambiario.
Según su análisis, la eliminación completa del cepo —incluyendo todas las restricciones al movimiento de capitales— permitiría reducir de manera significativa las expectativas de una futura devaluación brusca.
El economista argumentó que mientras subsistan controles, persistirá la incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y sobre la capacidad del sistema financiero para expandir el crédito en dólares.
En cambio, sostuvo que un escenario de libre movilidad de capitales combinado con un nivel adecuado de reservas internacionales contribuiría a consolidar la estabilidad financiera y a evitar temores sobre posibles saltos cambiarios.
«Sin cepo cambiario y con un adecuado nivel de reservas, ya no existirá la expectativa de saltos cambiarios capaces de poner en riesgo la estabilidad del sistema financiero», concluyó.
Una agenda para la segunda etapa
El análisis de Cavallo sugiere que la fase inicial del programa económico, centrada en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria, estaría dando paso a una nueva etapa donde las prioridades pasan por fortalecer la solvencia externa y reactivar el crédito.
Desde esta perspectiva, la acumulación de reservas, la profundización del proceso de apertura cambiaria y el desarrollo de un mercado financiero capaz de canalizar el ahorro en dólares hacia la inversión aparecen como los principales desafíos para sostener la estabilidad y apuntalar la recuperación económica durante los próximos meses.







