En los últimos días, las declaraciones del presidente Javier Milei sobre China han dado un giro significativo, mostrando un enfoque más pragmático hacia el gigante asiático. «Voy a viajar a China para la reunión de la Celac en enero de 2025», afirmó el mandatario en una entrevista, donde también reveló: «Tuvimos una reunión con el embajador y al otro día nos destrabaron el swap». Milei definió a China como «un socio comercial muy interesante, porque ellos no exigen nada; lo único que piden es que no los molesten».
Estas declaraciones representan un “giro hacia el realismo”, alejándose de su retórica de campaña, en la que había asegurado que no mantendría relaciones con países gobernados por «comunistas». Santiago Notarfrancesco, especialista en China contemporánea y asesor de inversiones, analiza este cambio de enfoque en su paso por el programa Con el Diario del Lunes.
“Es un paso hacia el realismo. Más allá de la postura ideológica de Milei, China es una realidad ineludible: es el segundo socio comercial de Argentina y de Córdoba. Relacionarse con China es algo obligatorio, lo que Milei está haciendo es aceptar esa realidad”.
Una relación comercial compleja pero necesaria
La relación con China, según Notarfrancesco, tiene varias capas y es más compleja de lo que parece. «China es un país inmenso, y nuestras relaciones diplomáticas y comerciales van más allá de lo que hace la Cancillería. Hay relaciones diplomáticas a nivel estatal, pero también un fuerte vínculo entre las provincias argentinas y China, que actúan de manera autónoma para establecer lazos comerciales».
Uno de los factores clave a considerar es la diferencia en cómo China y Argentina entienden la diplomacia. «Siempre existe un desbalance», afirma Notarfrancesco. «La diplomacia china funciona de manera muy distinta a la nuestra. Cuando Milei hizo sus declaraciones iniciales sobre China, la Cancillería china no respondió con confrontación, pero el riesgo para Argentina, dada su restricción externa, es que cualquier respuesta negativa de China puede afectarnos cuando más lo necesitamos».

El intercambio comercial
Desde Córdoba, el principal producto exportado a China es la soja. «El 90% de lo que enviamos a China está concentrado en el complejo sojero», explica Notarfrancesco. Además, la carne ha ganado protagonismo en los últimos años, junto con productos como la cebada, el sorgo, los lácteos y el maní.
En cuanto a las importaciones, China es el principal origen de bienes para Argentina, incluyendo bienes de capital e intermedios que alimentan la industria cordobesa. “Estos productos llegan, son procesados y luego reconvertidos para otras cadenas productivas”, detalla el experto.
Desafíos y oportunidades para Córdoba
Notarfrancesco señala que el desafío para Argentina, y particularmente para Córdoba, es agregar valor local a los productos que se exportan. «China tiene el 20% de la población mundial y el 7% del territorio pero buena parte de este es desierto o poco productivo. Esto significa que la demanda china por alimentos es estructural y se mantendrá durante mucho tiempo».
Entre las oportunidades de nicho que Córdoba podría aprovechar están los productos lácteos y el maní. «Aunque no modifiquen drásticamente la balanza comercial, pueden cambiar realidades económicas concretas para muchos productores», destaca.
Con este nuevo enfoque, parece que Milei está reconociendo el valor estratégico de China como socio comercial, alejándose de las ideologías para abrazar una relación económica necesaria. Como señala Notarfrancesco, “bienvenido al realismo”.








