En un país donde el déficit habitacional supera los tres millones de viviendas y las oportunidades de crédito hipotecario aparecen de forma esporádica, el sueño de acceder a la casa propia suele parecer lejano. Sin embargo, el asesor financiero Matías Daghero sostiene que, con planificación y un esquema de ahorro inteligente, es posible acercarse a ese objetivo. Y advierte: no todas las modalidades del mercado son igual de seguras.
Daghero identifica tres formas habituales de “comprar” una vivienda en Argentina: “Ahorrar, pagar todo y te dan la casa; sacar un préstamo y te dan la casa; o pagar y no te dan la casa”. La última, asegura, es la más riesgosa y está vinculada a la compra en pozo. “Spoiler alert: una de estas tres es una trampa”, resume.
Ahorro y crédito: las únicas vías que garantizan seguridad jurídica
El asesor señala que tanto el pago al contado como el acceso a un crédito hipotecario ofrecen algo esencial: el comprador recibe inmediatamente un derecho real con escritura. “Pagás por tu casa y te llevás tu casa. Ese es el principio básico que te protege”, explicó.
Aunque en el mundo la norma es financiar la vivienda con créditos hipotecarios a largo plazo, en Argentina estas oportunidades son escasas y de corta duración. Por eso, Daghero insiste en que quienes no puedan acceder a un préstamo deben invertir el ahorro destinado a la vivienda, para evitar que la inflación o la devaluación erosionen el capital.

El rol de la inversión: dos años menos para llegar al anticipo
Para ilustrarlo, plantea un escenario concreto: una vivienda de US$ 120.000, cuyo anticipo del 20% exige US$ 24.000. Con un ahorro fijo de US$ 300 mensuales, ese monto se alcanzaría en casi siete años. Pero si ese dinero se invierte al 9% anual —la tasa promedio histórica del mercado estadounidense— el plazo se reduce a cinco. “Son dos años menos: un 20% del tiempo total ahorrado sólo por invertir correctamente”, remarcó.
Si el objetivo fuera comprar la propiedad al contado, el contraste es aún más drástico: ahorrar los US$ 120.000 llevaría 33 años, mientras que invirtiendo de forma sostenida el plazo baja a 16. “No tener un plan financiero es lo que hace que mucha gente nunca llegue”, agregó.
Las reglas del plan: cuánto ahorrar, cómo invertir y qué cuota aceptar
Daghero recomienda comenzar por definir el valor de la vivienda objetivo y verificar que ese número sea compatible con la capacidad real de ahorro. También sugiere separar ese capital del resto de las finanzas personales: “No es un fondo para vacaciones ni para cambiar el auto. Es el fondo de tu casa”.
En caso de optar por un crédito, advierte sobre un punto crítico: la cuota no debe superar el 25% de los ingresos. “Si pasa ese límite, el sueño de la casa propia puede convertirse en una carga asfixiante”, alertó.
La advertencia sobre el pozo: “No estás comprando nada”
El asesor dedica un capítulo especial a la compra en pozo, una práctica masiva en la Argentina, pero que —según subraya— implica un riesgo significativo. “Por más que te lo quieran vender de otra manera, cuando comprás en pozo no estás comprando nada. Estás prestándole dinero a una desarrollista que no cuenta con los fondos para hacer el proyecto por sí misma”, explicó.
Daghero enfatiza que esta operatoria convierte al comprador en un prestamista sin garantías reales: “Pagás y no recibís nada a cambio. Dependés de la solidez, la gestión y la honestidad del desarrollador. Los casos de estafas son incontables y podés perderlo todo”.
Si bien reconoce que algunas inversiones en pozo pueden salir bien, recalca que se trata de una apuesta de alto riesgo y que nunca debe utilizarse el dinero destinado a la casa familiar. “Es un capital que no podés permitirte perder”, sostuvo.
Más allá del camino elegido, Daghero resume la regla fundamental para comprar un inmueble en Argentina: “Tu casa es tuya sólo si la tenés escriturada”. Y concluye: “Muchos creen que compran más barato en el pozo, pero si invertís bien tu ahorro y llegás a tu objetivo, podés negociar la compra de una propiedad que te dé la tranquilidad de ser dueño con todas las de la ley”.








