*María Ester Romero para Perfil Córdoba
El fiscal de Delitos Complejos de Córdoba, Enrique Gavier, dictó la prisión preventiva para los contadores Fabio Roberto Ferrari y Gerardo Wenetz. Ambos profesionales, socios del estudio «FW Contable», están imputados como coautores de asociación ilícita en calidad de co organizadores.
Son los profesionales que habrían brindado el soporte técnico necesario para que la desarrollista «Márquez y Asociados» operara bajo una apariencia de legalidad mientras desviaba fondos de miles de ahorristas hacia empresas satélites y activos en el exterior.
Qué rol tenían en el engranaje
Para la fiscalía, Ferrari y Wenetz no fueron meros auditores externos, sino piezas fundamentales que manipularon información económica y financiera para sostener el fraude durante más de diez años. Entre sus funciones, habrían diseñado estrategias para la evasión impositiva, facilitado el blanqueo de capitales a través de regímenes de regularización de activos y gestionado la ingeniería contable para la adquisición de un hotel en Miami y departamentos en Panamá con dinero proveniente de los aportantes.
Uno de los motivos centrales para ordenar la medida de coerción fue la conducta obstructiva que los imputados demostraron durante el proceso. Gavier destacó varios indicadores de riesgo procesal. Al declarar ante el juez de la quiebra de la firma, los contadores habrían mentido deliberadamente al negar el conocimiento de cuentas bancarias en Estados Unidos, la existencia del hotel Marlin en Miami y su vinculación real con sociedades como Soluma y Agrocampo.
Habrían borrado mensajes de WhatsApp y configuraron chats temporales con los hermanos Márquez para eliminar evidencias.
Según la resolución, los contadores intentaron desligarse formalmente de la firma días antes de las detenciones, delegando incluso la firma de balances críticos a un colega externo, aunque seguían controlando y modificando el contenido de los mismos.
El tejido de empresas creadas
La investigación de la Fiscalía está desnudando el entramado de firmas, desde la constitución de la primera sociedad en 2014, MRQZPABAR Desarrollos SA. (Márquez y Asociados). Fue la base del esquema y la cara visible para la venta de planes de vivienda.
Dos años más tarde crearon Márquez Agrocampo SRL para la explotación agrícola y ganadera. Al año siguiente, Márquez 4 Elementos SRL, para la adquisición de inmuebles y financiación de terrenos. Ese mismo año abrieron Agro Camarac SA.
En 2018, crearon El Cabure Polo School SRL, que funcionaba como club social y sede de eventos de la desarrollista.
En 2020, SLM SAS, que operaba como contratista externa de la firma principal antes de ser absorbida por ésta. En julio de ese año, Matías Márquez fundó MATMEL SAS, para la fabricación de muebles y herrería.
Al año siguiente, Tikas SAS, en 2022 Márquez Salud SAS y la Fundación Márquez y, en 2024, Soluma y Lusoma.
Por último la investigación detectó otra sociedad, Level Six LLC constituida para la compra y administración del HOtel Marlin en Miami.
La fiscalía sostiene que este esquema no buscaba un negocio sustentable, sino que fue diseñado para diversificar y ocultar los beneficios económicos a través de empresas satélites.
También sostiene que hubo un “vaciamiento programado” a través del traspaso de fondos hacia esas unidades de negocio. El objetivo último era el resguardo patrimonial al poner bienes a nombre de otras sociedades en el extranjero, Panamá y Estados Unidos.
El desenlace de este complejo entramado fue el colapso financiero y judicial, que incluye la quiebra de MRQZPABAR Desarrollos SA el 9 de mayo de 2025 debido a su estado de insolvencia y la imposibilidad de cumplir con los más de 30.000 contratos firmados Obviamente provocó el cese de las actividades que dejó un tendal de damnificados.



