En un contexto internacional atravesado por crecientes tensiones geopolíticas, aceleración tecnológica y cambios en la estrategia económica argentina, el periodista y especialista en mercados José Siaba Serrate advirtió que el mundo ingresa en una etapa de alta volatilidad y redefinición del mapa de inversiones.
El análisis se realizó durante una nueva edición del Webinar del Comité de Inversiones de S&C Inversiones, un encuentro organizado para clientes de la firma que reunió de manera virtual a empresarios, inversores y referentes del sector financiero de Córdoba y la región.
Durante su exposición, Siaba Serrate planteó que la dinámica global está marcada por tres grandes factores: la política exterior de Estados Unidos, los riesgos energéticos derivados del conflicto con Irán y el impacto disruptivo de la inteligencia artificial en la economía.
Según explicó, la política internacional de Estados Unidos bajo la conducción de Donald Trump atraviesa una fase más agresiva que en etapas anteriores, impulsada en parte por factores políticos internos. En ese marco, señaló que la estrategia exterior se orienta a influir en la opinión pública estadounidense de cara a los próximos desafíos electorales.

“El escenario internacional hoy combina crecimiento económico con una fuerte desconexión entre los mercados financieros y la realidad del votante promedio”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que el aumento del costo de vida y la desaceleración del empleo siguen siendo factores de preocupación dentro de la economía estadounidense.
Uno de los principales focos de riesgo para los mercados, según el especialista, es el conflicto en Medio Oriente y su posible impacto sobre el sistema energético global. Siaba Serrate advirtió que un eventual bloqueo del Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas licuado del mundo— podría generar un shock energético con consecuencias superiores a las provocadas por la guerra entre Rusia y Ucrania.

“Estamos frente a un punto extremadamente sensible para el comercio global de energía. Cualquier interrupción en esa vía marítima tendría efectos inmediatos sobre el precio del petróleo y la inflación mundial”, explicó.
Además del frente geopolítico, el analista destacó el impacto creciente de la inteligencia artificial en la economía y en los mercados financieros. Según planteó, la tecnología dejó de ser una promesa a largo plazo para convertirse en un factor concreto de transformación del empleo, la productividad y la rentabilidad empresarial.

En ese contexto, se observa una rotación de inversiones desde las grandes compañías tecnológicas hacia sectores más vinculados a la economía real, considerados menos expuestos al riesgo de obsolescencia tecnológica.
“La inteligencia artificial puede mejorar la productividad, pero también genera una paradoja: al reemplazar trabajadores reduce ingresos en la economía, lo que eventualmente puede afectar el consumo y los beneficios empresariales”, señaló.
En el plano local, Siaba Serrate sostuvo que Argentina atraviesa una etapa de transición económica marcada por una mayor estabilidad política y un proceso de reorganización macroeconómica.
Entre los factores que fortalecen el escenario económico mencionó la consolidación de la gobernabilidad legislativa, la aprobación de reformas estructurales y una estrategia más activa del Banco Central en la acumulación de reservas.
En ese marco, destacó la idea de “paciencia estratégica” en la política económica, una visión que apunta a priorizar la sostenibilidad del equilibrio fiscal y evitar distorsiones macroeconómicas, incluso si la reducción de la inflación demanda más tiempo.
“El desafío es lograr estabilidad sin generar un atraso cambiario que termine afectando la competitividad de la economía”, explicó.
A pesar de los desafíos sociales vinculados a salarios y empleo, el analista consideró que el país podría ganar relevancia en el nuevo escenario global gracias a su potencial en sectores estratégicos como energía, minería y recursos naturales.
“Argentina puede convertirse en parte de la solución en el nuevo mapa geopolítico, siempre que logre sostener la estabilidad macroeconómica y avanzar en su proceso de normalización económica”, afirmó.








