Con once años de trayectoria y presencia en distintos mercados de América Latina, Procer avanza en una nueva etapa de crecimiento basada en inteligencia artificial propia. La empresa cordobesa, surgida en la Universidad Nacional de Córdoba, desarrolló junto a FAMAF un modelo de IA aplicado a herramientas de estudio accesibles para personas con discapacidad visual.
El proyecto fue posible gracias al Voucher de Innovación 2025 de la Agencia y permitió a la firma construir un sistema con procesamiento local de datos, sin depender de servidores externos. La iniciativa surgió a partir de una demanda concreta del mercado estadounidense, donde la privacidad y la soberanía sobre la información aparecen como requisitos centrales.
“Argentina es de los pocos países que tiene buenas universidades públicas y estudiar es gratis. Nos parecía que hacer un proyecto con enfoque social era una forma de devolverle a la sociedad la educación que nos dieron”, explica Manuel Díaz Ferreiro, cofounder de Procer.
Tecnología accesible y propiedad intelectual propia
La empresa combina hardware, software e inteligencia artificial en dispositivos diseñados para describir situaciones visuales a personas con discapacidad visual. Sus soluciones funcionan tanto mediante escáneres portátiles con cámara incorporada como a través de lentes inteligentes similares a los utilizados en realidad mixta.
El sistema interpreta el entorno y comunica la información en voz alta, permitiendo mayor autonomía para estudiar, desplazarse o acceder a contenidos visuales.
Actualmente, Procer opera en Argentina y Chile, comercializa productos en entre ocho y diez países y cuenta entre sus clientes con organismos públicos nacionales y provinciales. La Agencia Nacional de Discapacidad distribuyó 583 dispositivos en todo el país, mientras que la Municipalidad de Córdoba implementó la tecnología en sus 39 escuelas municipales. Este año, además, la Provincia adquirió otros 130 equipos.
El salto hacia una IA propia
El nuevo desarrollo incorporado al dispositivo Procer 3 AI utiliza un sistema RAG (Retrieval-Augmented Generation), que permite cargar materiales de estudio y realizar consultas por voz. El modelo busca información dentro de esos documentos y genera respuestas verificables citando las fuentes utilizadas.
La principal diferencia es que todo el procesamiento ocurre localmente, sin enviar datos a plataformas de terceros, una característica clave para organizaciones educativas y de salud en Estados Unidos.
“Las empresas a veces tenemos miedo de la burocracia y los tiempos, y creo que eso nos frena a hacer este tipo de alianzas y nos perdemos de personas hiper capacitadas”, señala Díaz Ferreiro sobre el trabajo conjunto con FAMAF.
El proyecto se desarrolló durante cuatro meses y contó con la participación del Dr. Damián Barsotti, el Lic. Nahuel Seiler y un estudiante avanzado de Ciencias de la Computación.
Innovación universitaria y expansión internacional
Para la empresa, el vínculo con el ámbito académico no solo aportó desarrollo técnico sino también validación científica y herramientas de evaluación comparativa sobre modelos de inteligencia artificial.
“Lo que te puede dar una universidad —métricas de impacto, comparación de modelos de inteligencia artificial— son cosas que cuando uno lo hace internamente se pierde”, remarca el emprendedor.
Con más de 3.000 usuarios utilizando Procer 3 AI, la compañía ya trabaja en procesos de validación con organizaciones estadounidenses, mientras profundiza una estrategia que combina tecnología, accesibilidad y desarrollo propio como diferencial competitivo.







