En un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y la incertidumbre geopolítica, el economista Osvaldo Giordano advirtió que la suba del precio del petróleo representa “una preocupación planetaria”, aunque sostuvo que la Argentina se encuentra hoy en una posición relativamente más sólida que en crisis anteriores gracias al desarrollo de Vaca Muerta y al cambio en la balanza comercial energética.
El actual presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea analizó el escenario económico del país, los avances de la gestión de Javier Milei y los desafíos que enfrenta el programa económico, especialmente en relación con la inflación, la actividad económica y la construcción de acuerdos políticos.
Menor vulnerabilidad ante la suba del petróleo
Giordano explicó que, a diferencia de crisis recientes, Argentina llega a este escenario global con un cambio estructural relevante: dejó de ser un importador neto de energía para transformarse en exportador.
“Argentina exporta más de lo que importa en energía, con lo cual desde ese punto de vista somos menos vulnerables a un hecho negativo como este”, sostuvo en su paso por el programa Punto y Aparte por la 90.7.
El economista señaló que el desarrollo de Vaca Muerta permitió revertir la histórica dependencia de importaciones de gas y combustibles que había caracterizado al país en momentos de crisis energética, como ocurrió durante el impacto de la guerra en Ucrania en 2022.
Sin embargo, aclaró que un incremento significativo del precio internacional del crudo —por ejemplo, una suba de 60 a 100 dólares por barril— inevitablemente se trasladará a los combustibles locales, lo que podría complicar la estrategia oficial de desinflación.

Orden fiscal, pero todavía frágil
En el plano doméstico, Giordano reconoció que el mayor logro económico de la actual administración fue haber logrado el equilibrio de las cuentas públicas luego de años de déficit crónico.
El economista recordó que el punto de partida de diciembre de 2023 fue extremadamente crítico, con un fuerte desequilibrio fiscal y monetario que colocaba al país al borde de una hiperinflación.
No obstante, advirtió que el actual orden fiscal sigue siendo “precario” y que el país aún arrastra problemas estructurales profundos.
Según su diagnóstico, el equilibrio alcanzado representa un avance relevante en términos de estabilización, pero todavía no garantiza una solución definitiva para los desequilibrios históricos de la economía argentina.
El dilema entre inflación y actividad
Uno de los puntos centrales del análisis de Giordano es la velocidad del proceso de desinflación que impulsa el Gobierno.
El economista planteó que existe un conflicto inevitable entre bajar la inflación rápidamente y sostener el nivel de actividad económica.
“Si uno se obsesiona con ir más rápido en la baja de la inflación, lo paga por otro lado con menor nivel de actividad económica, menores salarios y menores empleos”, advirtió.
En su visión, el objetivo oficial de llevar la inflación a niveles inferiores al 1% mensual en el corto plazo exige políticas monetarias y cambiarias muy restrictivas: tasas de interés elevadas, control estricto del tipo de cambio y absorción de liquidez.
Estas medidas, explicó, contribuyen a frenar la inflación pero al mismo tiempo afectan la producción, el empleo y el consumo.
Por eso, Giordano recomendó avanzar hacia un proceso de desinflación más gradual y sostenible, similar al que implementó Uruguay durante varios años, donde la inflación se redujo progresivamente sin paralizar la economía.
“Lo importante es consolidar una baja sostenida, no necesariamente llegar a cero de manera inmediata”, planteó.

Reformas y acuerdos políticos
Más allá de las variables macroeconómicas, Giordano subrayó que el éxito del programa económico dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para construir acuerdos políticos duraderos.
En ese sentido, valoró como positiva la reciente estrategia de diálogo con gobernadores y sectores de la oposición para aprobar reformas estructurales, aunque advirtió que ese camino debe profundizarse.
“El gobierno es un gobierno que se deja ayudar poco y que en general no ha generado muchos matices entre gente que quiere colaborar más allá de algunas diferencias”, señaló.
Para el economista, el principal desafío que enfrenta la administración de Milei en el mediano plazo es avanzar con una reforma tributaria que mejore la competitividad del país.
Sin embargo, advirtió que ese cambio será imposible sin un amplio consenso político con las provincias y el Congreso.
Un momento de recalibración
En síntesis, el análisis de Giordano sugiere que Argentina atraviesa una etapa de transición: superó la fase más crítica de inestabilidad macroeconómica, pero todavía enfrenta decisiones estratégicas que definirán la sostenibilidad del programa económico.
La estabilización fiscal y la desaceleración de la inflación representan avances relevantes, pero el economista cree que insistir con metas excesivamente ambiciosas podría generar costos innecesarios en términos de recesión y deterioro social.
En ese contexto, concluyó, el desafío del gobierno será encontrar un equilibrio entre disciplinar macroeconómica, recuperación productiva y capacidad de diálogo político para sostener las reformas en el tiempo.








