El mercado inmobiliario de Córdoba atraviesa un cambio de dinámica que reconfigura su funcionamiento: mientras cae con fuerza la cantidad de operaciones, crece la oferta y los precios se mantienen relativamente estables. Lejos de un escenario de crisis, desde el sector hablan de una etapa de transición hacia un esquema más equilibrado.
Así se desprende del último Monitor de Actividad Inmobiliaria elaborado por el Colegio Profesional de Inmobiliarios (CPI), que evidencia una marcada retracción en el volumen de transacciones tanto en compra-venta como en alquileres.
Los datos son contundentes: las operaciones de compra-venta registraron una caída interanual del 54,7%, mientras que los contratos de alquiler disminuyeron un 44,3% en el mismo período . Esta desaceleración responde, principalmente, a factores macroeconómicos que impactan de lleno en la capacidad de acceso.
“El mercado no está en crisis, está en pausa. La caída en la actividad está directamente vinculada a la falta de crédito y a la pérdida de capacidad de compra”, explicó Lucas Péndola, presidente del CPI .
En el segmento de compra-venta, la contracción se explica en gran medida por la ausencia de financiamiento hipotecario. Sin embargo, a contramano de lo que podría esperarse, los valores de las propiedades muestran resistencia. Actualmente, un departamento de un dormitorio ronda los US$ 58.000 en zona Centro, mientras que en Nueva Córdoba puede alcanzar los US$ 94.500 .

“Hay menos escrituras, pero no un desplome de precios. Eso demuestra que el inmueble sigue siendo reserva de valor, incluso en escenarios de menor actividad”, sostuvo Péndola .
El mercado de alquileres, por su parte, presenta una dinámica diferente. La oferta creció significativamente —un 91,9% respecto al período previo a la derogación de la ley anterior—, lo que redujo la presión sobre los precios y generó una mayor segmentación según ubicación .
En ese contexto, los valores muestran diferencias claras: en Nueva Córdoba, un departamento de un dormitorio se ubica en torno a los $700.000 mensuales, mientras que en el Centro ronda los $550.000 y en el Primer Anillo los $500.000 . Esta dispersión refleja un mercado más ordenado y con referencias más previsibles.
“Hoy el mercado tiene precios más ordenados y segmentados. La ubicación vuelve a ser determinante, algo que en contextos de escasez se había distorsionado”, señaló el titular del CPI .
Según el informe, el cambio actual no implica una contracción estructural, sino una modificación en la velocidad del mercado: menos rotación, más opciones disponibles y decisiones menos urgentes por parte de los inquilinos y compradores.
“Hay más opciones, más comparación y decisiones menos urgentes. Eso cambia la lógica del mercado y lo vuelve más equilibrado”, agregó Péndola .
En este escenario, el principal problema dejó de ser la falta de oferta para pasar a ser el acceso. En compra-venta, la ausencia de crédito limita las operaciones, mientras que en alquileres el deterioro del poder adquisitivo condiciona la capacidad de pago.
“Hoy el cuello de botella no está en la oferta, está en la demanda. Y eso es un problema macroeconómico, no inmobiliario”, advirtió el dirigente .
Con menos dinamismo pero mayor previsibilidad, el mercado inmobiliario cordobés parece encaminarse hacia una etapa más estable. “Estamos ante un mercado más lento, pero más ordenado. Y eso, en el mediano plazo, es una buena noticia”, concluyó Péndola.








