La industria automotriz argentina cerró el primer trimestre de 2026 con una caída marcada en sus principales indicadores, a pesar de una leve mejora interanual registrada en marzo. Según el último informe de ADEFA, la producción acumulada entre enero y marzo alcanzó las 92.346 unidades, lo que representa una baja del 19% respecto al mismo período de 2025.
El dato refleja que, más allá de las variaciones mensuales, el sector aún no logra revertir la tendencia contractiva con la que comenzó el año.
Producción: leve mejora interanual en marzo
Durante marzo, las terminales produjeron 41.716 vehículos, lo que significó un incremento del 0,4% en comparación con el mismo mes de 2025, cuando se habían fabricado 41.565 unidades.
Si bien el número muestra una estabilización en términos interanuales, no alcanza para compensar la caída acumulada del trimestre, que continúa por debajo de los niveles del año pasado.
Exportaciones: uno de los pocos indicadores en alza
Las exportaciones mostraron un desempeño más favorable. En marzo se enviaron al exterior 26.646 unidades, lo que implica un crecimiento del 9,7% frente a ese período el año pasado.
Sin embargo, al analizar el acumulado del primer trimestre, las exportaciones totalizaron 52.396 unidades, con una caída del 9,5% en comparación con el mismo período del año anterior.
Esto indica que, aunque el comercio exterior ofrece algunas señales positivas, aún no logra sostener una recuperación en términos anuales.
Mercado interno: ventas en baja
En cuanto a las ventas a la red de concesionarios, en marzo se comercializaron 41.453 unidades, lo que representa una caída del 13,5% frente al mismo mes en 2025.
El comportamiento también se replica en el acumulado del trimestre, con 112.078 unidades vendidas, un 12,2% menos que en los primeros tres meses del año pasado.
De esta manera, el mercado interno continúa mostrando debilidad, con una contracción sostenida en la demanda.
El diagnóstico del sector
Desde ADEFA, su presidente Rodrigo Pérez Graziano destacó que el sector trabaja junto al Gobierno y la cadena de valor para mejorar la competitividad, a través de la reducción de costos y la optimización de procesos.
Además, planteó que este esfuerzo requiere un acompañamiento más amplio: “el compromiso debe ser total”, incluyendo a provincias y municipios en la reducción de cargas impositivas.
Por último, advirtió sobre el contexto global. “No jugamos solos. El escenario internacional nos presenta un tablero complejo, con excedentes de producción y nuevos jugadores que imprimen una presión extra sobre la actividad”, valoró.
En ese marco, desde la entidad sostienen que el desafío es consolidar la recuperación y transformarla en crecimiento sostenido en un entorno cada vez más competitivo.








