La última encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés mostró un escenario de fuerte desgaste social, con una aprobación del gobierno de Javier Milei estabilizada tras meses de caída, aunque todavía atravesada por un marcado malestar económico y social.
El relevamiento, realizado entre el 6 y el 8 de mayo sobre 1.006 casos a nivel nacional, indicó que el 37% aprueba la gestión presidencial, mientras que el 60% la desaprueba. La variación respecto a abril fue mínima: apenas un punto porcentual, lo que los analistas describen como una “meseta” en los niveles de apoyo al oficialismo.
En paralelo, el nivel de satisfacción con la marcha general del país alcanzó el 29%, apenas un punto por encima de abril, mientras que la insatisfacción neta continúa siendo muy alta y llega al 68% de los encuestados.
Crece el desgaste sobre el Poder Ejecutivo
Aunque la aprobación general del Gobierno se estabilizó, la percepción sobre el desempeño concreto del Poder Ejecutivo empeoró. La satisfacción cayó tres puntos en el último mes y pasó del 26% al 23%, convirtiéndose en el poder con mayor deterioro durante mayo.

El Congreso continúa, además, en niveles históricamente bajos de valoración: apenas el 16% se mostró satisfecho con el Senado y el 15% con Diputados, mientras que el Poder Judicial obtuvo un 19%.
Salarios, empleo y corrupción dominan las preocupaciones
El estudio confirma que la agenda económica cotidiana pasó al centro de las preocupaciones sociales. Los bajos salarios y la falta de trabajo encabezan el ranking de problemas nacionales con 37% de menciones cada uno, seguidos muy de cerca por la corrupción, con 36%.
La inflación, aunque lejos de los niveles de centralidad de años anteriores, volvió a recuperar peso en la opinión pública y fue señalada por el 22% de los encuestados.
Según el informe, estas preocupaciones atraviesan prácticamente todos los segmentos sociales y electorales, incluso entre votantes oficialistas.
Predomina el pesimismo económico
La percepción retrospectiva sobre el país sigue siendo ampliamente negativa. El 58% considera que la situación nacional empeoró respecto de hace un año, mientras que el 56% sostiene que también empeoró su situación económica personal.

De cara al futuro, el pesimismo continúa predominando, aunque en menor medida: el 44% cree que el país estará peor dentro de un año, frente a un 26% que espera una mejora.
La principal diferencia aparece entre los votantes de Milei y de Patricia Bullrich, quienes son los únicos segmentos donde predominan expectativas positivas hacia adelante, pese a evaluar negativamente el último año.
Polarización emocional y oposición fragmentada
El trabajo también analizó las emociones que despierta el Presidente. Entre quienes aprueban su gestión predomina la esperanza, mientras que entre quienes la desaprueban aparecen sentimientos como vergüenza, rechazo y asco.
En términos políticos, el estudio detecta una oposición fragmentada pero con liderazgos consolidados dentro del electorado crítico al Gobierno. Entre quienes desaprueban a Milei, Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner alcanzan 49% de imagen positiva, mientras que Myriam Bregman llega al 46%.
A nivel general, Bullrich continúa encabezando el ranking nacional de imagen positiva con 37%, seguida por Milei con 35%, aunque ambos muestran un descenso respecto de mediciones anteriores.
Dolarización: mayoría en contra y preferencia por el peso
Uno de los capítulos más llamativos del informe fue el experimento sobre dolarización. Más del 63% respaldó la decisión de no avanzar con ese esquema monetario, independientemente del argumento utilizado o de quién lo planteara.
En línea con ese resultado, el 47% afirmó que preferiría cobrar su salario en pesos, frente a apenas un 29% que optaría por hacerlo en dólares. Para los autores del estudio, esto refleja una resistencia cultural y práctica a una dolarización total de la economía.
Otro de los datos destacados es el deterioro de la imagen del vocero presidencial Manuel Adorni. Su desaprobación alcanzó el 73% y registró el diferencial negativo más alto de todo el gabinete, con -59 puntos.
El informe concluye que, aunque el Gobierno logró frenar la caída de su aprobación general, el humor social continúa profundamente afectado por el deterioro de los ingresos, el empleo y las perspectivas económicas.







