Nacida en el año 2000 en Córdoba, Helacor se transformó en uno de los casos más relevantes del entramado productivo local con proyección internacional. A partir de un modelo basado en volumen, accesibilidad y franquicias, la compañía logró no solo expandirse en la región sino también modificar hábitos de consumo en Argentina.
En el marco de su 25° aniversario, la firma organizó un mega evento que reunió a 3.000 personas entre franquiciados, proveedores, colaboradores y emprendedores. Allí, Sebastián Santiago —director comercial y miembro de la familia fundadora— repasó los principales hitos de la empresa, desde sus inicios hasta su posicionamiento actual como cuarta cadena de helados a nivel global, y trazó los próximos desafíos.
-Están cumpliendo 25 años, ¿podes resumir algunos de los ejes de ese camino y el crecimiento de la compañía?
-Empezamos en un momento complejo, en el 2000. Podríamos haber elegido otro momento pero bueno se dio así. Estábamos en el año 2000 y teníamos esta idea de decir cómo hacer para que el helado se consuma más, para que el helado sea un producto que no sea tan ocasional y diría que quizás el primer hito después de 25 años es que hemos logrado que el helado sea algo de más habitual, algo más cotidiano.
El consumo se triplicó, es decir, desde el 2000 a hoy, el consumo per cápita en Argentina se triplicó de 3 kg que se consumían por habitante por persona en el año 2000 y en Argentina se consumen 9. Todavía estamos lejos de los países que más consumen que están más o menos 15. Es decir, pero te diría que logramos ese granito, que el helado esté más incorporado en el consumo, en la mente del consumidor en el día a día, en la casa, en la mesa.
—¿Qué cambió en términos de accesibilidad del producto?
—El helado antes no era accesible también, ¿no? Entonces lo hicimos más accesible, lo hicimos más cercano, llevamos la heladería al barrio. Antes la heladería estaba en zonas más periféricas o mejor dicho en zonas, avenidas importantes. Nosotros como que llevamos la heladería, acercamos el helado a la gente con un producto de calidad, por eso venimos del helado artesanal, pero veíamos que teníamos que desarrollarnos de otra manera.
Con el modelo del helado artesanal no íbamos a lograr desarrollar mucho el consumo, teníamos que hacerlo con una fábrica por detrás que le dé impulso, que le dé economía de escala, que impulse y que haga más accesible, pero manteniendo una receta, que ese fue el hito más importante.

—¿Qué rol jugó el modelo de franquicias?
–Con el modelo de franquicia logramos un modelo bien escalable. Una vez que vimos que la llegada al barrio funcionaba, dijimos bueno, la franquicia es el modelo ideal para expandirlo. Y hoy estamos en 2.100 franquicias, en cinco países, con el mismo esquema heladerías en los barrios, donde en cada heladería hay un dueño, hay un franquiciado que atiende y conoce a sus clientes y a su público, y nosotros un poco desde acá trabajando la eficiencia, en la calidad, en incorporar tecnología. Eso es algo que también no había mucho en un rubro, un rubro que estaba bastante quieto y nosotros le sumamos mucha tecnología y la tecnología te da eficiencia.
—Si se piensa a la empresa como una economía regional o como un país, ¿cómo evolucionó ese ecosistema?
—Es una economía que quizás de casi no existir se fue armando. Se fue armando por este ecosistema de proveedores, porque empezamos así, empezamos de poquito.
Nosotros teníamos la idea de abrir 50 heladerías, pero empezamos abriendo una, dos, tres, probamos. Cuando vimos que las heladerías funcionaban, empezamos a crecer través de proveedores que nos acompañaron en todo este desarrollo. Entonces se fue armando ese ecosistema.
Y sí, de cero proveedores hoy tenemos una red de 2.000 proveedores y son 2.000 pymes de distintas partes del país que nos proveen de leche, de crema, de fruta, que viene de Santa Fe, de Tucumán, los limones, las bananas. Es decir, hemos armado como todo un sistema.
—¿Qué impacto tiene en el empleo?
—Hoy tenemos 1.000 empleados directos y tenemos unos 10.000 en la red de franquicias y unos 1.000 más en la red de heladerías sociales de Vía Bana. Y más o menos, bueno eso más o menos, ¿no? O sea, se multiplicó por mil, te diría, si me hacés un análisis. Parece mentira, pero cada heladería genera más o menos cinco o seis puestos de trabajo. El crecimiento productivo fue exponencial…Hoy estamos fabricando 100 millones de kilos, el primer año fabricamos 100.000 kilos. Los números son así exponenciales.
—¿Cómo se proyecta la compañía hacia adelante?
—Lo estamos pensando básicamente seguir creciendo. Hoy estamos con el desafío de ampliar nuestra planta de producción, llevarla de 100 millones a 200 millones para los próximos 10 años. Se nos viene un plan de inversión importante y seguir creciendo en franquicias. Tenemos un plan al 2040 en llegar a las 4.000 franquicias donde incluiríamos a Brasil como un nuevo destino y seguir creciendo en la región. Ese es el plan.
—¿Cuándo planean desembarcar en Brasil?
—Estamos en eso, analizando redes en el mercado, estamos calculando para el 2028 más o menos”.
—¿Qué inversiones industriales están previstas?
—Hicimos la primera cámara grande automatizada que tiene 15.000 posiciones y ahora estamos en el plan de hacer una nueva de 25.000. Y después en líneas productivas, de ocho que tenemos hoy, es ir ampliando una línea nueva por año. Vamos a llegar a tener, calculo, 10 más.
—¿Cómo se posicionan a nivel global?
—Nosotros somos la cuarta cadena a nivel mundial, cadena de helados. O sea, los primeros son americanos y estamos ahí empujando, aparece un chino ahora, pero bueno, estamos ahí en ese ranking. O sea que vamos por el podio.







