Un nuevo informe de Randstad reveló que el salario volvió a posicionarse como el principal factor de atracción laboral para los trabajadores argentinos, en un contexto marcado por el aumento del costo de vida y la presión económica. Sin embargo, una vez dentro de las organizaciones, el equilibrio entre vida personal y trabajo aparece como el aspecto más valorado para permanecer en un empleo.
Los datos surgen del Workmonitor 2026, el relevamiento global que realiza la compañía sobre expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.
Según el estudio, el 87% de los trabajadores argentinos señala que la remuneración es el principal driver al momento de evaluar una propuesta laboral, seis puntos por encima del promedio global, que se ubica en el 81%. La tendencia también se replica en la región: Chile, México y Uruguay registran un 88% en este indicador, consolidando al factor económico como un elemento central en las decisiones de movilidad laboral.

No obstante, el escenario cambia cuando se analiza qué factores impulsan la permanencia dentro de una organización. Allí, el bienestar gana protagonismo. En Argentina, el 44% de los trabajadores afirma que el equilibrio entre vida laboral y personal es el principal motivo para mantenerse en un empleo, muy por encima de aspectos como la seguridad laboral (25%) y la remuneración y beneficios (22%).
A nivel global, la tendencia es similar: el 46% de los trabajadores prioriza el balance entre vida y trabajo como razón principal para permanecer en una empresa.
La dinámica también atraviesa a otros mercados de América Latina. En Chile, el equilibrio vida-trabajo lidera las razones de permanencia con el 47%; en México alcanza el 45%; y en Uruguay, el 42%. En todos los casos, supera ampliamente a las menciones vinculadas exclusivamente al salario y los beneficios.
En materia de seguridad laboral, Uruguay encabeza la región con el 28% de las menciones, seguido por Argentina con el 25%, Chile con el 20% y México con el 12%. En tanto, la remuneración y los beneficios como factor de permanencia muestran mayor peso en México, donde alcanzan el 31%, mientras que en Chile representan el 24%, en Argentina el 22% y en Uruguay el 21%.
Sobre estos resultados, Andrea Avila explicó que “en línea con la coyuntura económica y el aumento del costo de vida, los resultados del estudio muestran que si bien la remuneración vuelve a ser un factor central al momento de atraer talento, una vez dentro de la organización, la prioridad de los trabajadores vira drásticamente al priorizar condiciones laborales que les permitan sostener un mayor equilibrio entre su desarrollo profesional y su vida personal”.
La ejecutiva agregó que “hoy, las decisiones de carrera combinan expectativas económicas con demandas vinculadas al bienestar, el equilibrio y la estabilidad, en línea con la idea de que el trabajo tiene que impulsar la mejora de la calidad de vida de los trabajadores”.
El informe también muestra que las personas están dispuestas a resignar oportunidades laborales cuando las condiciones no se ajustan a sus expectativas personales. En ese sentido, el 36% de los trabajadores argentinos asegura haber renunciado a empleos que no se adaptaban a su vida personal, una cifra apenas inferior al promedio global del 39%.
Asimismo, el 20% afirmó haber dejado un trabajo por no contar con suficiente independencia para desempeñarse bajo sus propios términos, frente al 25% registrado a nivel mundial.
La flexibilidad laboral aparece como otro aspecto clave en la relación entre talento y organizaciones. De acuerdo con el estudio, el 36% de los trabajadores argentinos no aceptaría un nuevo empleo que no ofreciera flexibilidad respecto del lugar de trabajo, mientras que el 40% rechazaría una propuesta sin flexibilidad horaria.
Aunque ambos indicadores se ubican levemente por debajo de los promedios globales —43% en ambos casos—, reflejan una creciente demanda por esquemas laborales más adaptables.
En la comparación regional, Chile presenta cifras similares a las argentinas, con un 39% de trabajadores que no aceptaría un empleo sin flexibilidad de lugar y un 41% que rechazaría posiciones sin flexibilidad horaria. México se acerca a los valores globales con el 41% y 43%, respectivamente, mientras que Uruguay exhibe niveles más bajos de exigencia en esta materia.

Sobre este escenario, Avila sostuvo que “las organizaciones enfrentan hoy el desafío de construir propuestas de valor más amplias, integrales y flexibles, capaces de responder a expectativas laborales cada vez más diversas y dinámicas”.
“La posibilidad de ofrecer flexibilidad, bienestar y autonomía dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición cada vez más relevante para atraer, comprometer y retener talento”, concluyó.
El Workmonitor 2026 se realizó sobre una muestra de 26.824 trabajadores de entre 18 y 67 años en 35 países. En América Latina, el relevamiento incluyó a 752 trabajadores en Argentina, 750 en Chile, 752 en México y 300 en Uruguay. Además, se consultó a 1.225 empleadores y se analizaron más de tres millones de ofertas laborales a través de Randstad Market Intelligence.







