En un contexto financiero atravesado por la caída de las tasas de interés y una creciente incertidumbre global, los bonos en dólares vuelven a posicionarse como una de las alternativas más atractivas para los inversores. Así lo sostiene el analista financiero Salvador Di Stéfano, quien advierte que “todos los caminos conducen a los bonos en dólares” ante el deterioro de los rendimientos en instrumentos en pesos.
El diagnóstico parte de un dato clave: las tasas reales en Argentina continúan en terreno negativo. Los bonos ajustados por inflación, que históricamente funcionaron como cobertura, hoy ofrecen retornos por debajo del aumento de precios. Según el informe, esta situación refleja una fuerte demanda por estos instrumentos, pero al mismo tiempo deja al descubierto la falta de opciones rentables en moneda local.
En paralelo, el escenario internacional suma incertidumbre. La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán impactó de lleno en los mercados: el aumento del precio del petróleo alteró las previsiones de inflación y condicionó la evolución de las tasas de interés. Hoy, un bono del Tesoro estadounidense rinde en torno al 4% anual a dos años y 4,46% a diez años, niveles que, aunque moderados, podrían ajustarse al alza si persiste la presión inflacionaria.
Di Stéfano advierte que la falta de certezas sobre la apertura del estratégico Estrecho de Ormuz podría derivar en un escenario global de estanflación: bajo crecimiento, inflación elevada y tasas en ascenso. Un contexto que, según el analista, no favorece a los mercados accionarios ni a activos tradicionales como el oro, la plata o incluso el Bitcoin, que ha perdido valor respecto de sus máximos recientes.
Bonos en dólares: rendimientos y ventajas fiscales
En este marco, los bonos soberanos argentinos en dólares aparecen como una opción destacada. Di Stéfano pone el foco en el AO27, que ofrece una tasa del 5,1% anual libre de impuestos, superando el rendimiento neto de un bono del Tesoro estadounidense comparable.
El atractivo no es solo la tasa, sino también la estructura de pagos. Con una inversión cercana a los 100.000 dólares, este título permite obtener ingresos mensuales del orden de los 500 dólares hasta su vencimiento en 2027, cuando además se recupera el capital. “Es mejor que comprar un departamento para alquilar”, compara el analista, al subrayar la ventaja impositiva y la liquidez del instrumento, aunque reconoce la volatilidad diaria como un factor a considerar.

Otro caso mencionado es el bono AN29, que cotiza por debajo de su valor técnico y ofrece pagos semestrales que equivalen a más de 500 dólares mensuales, además de una ganancia de capital al vencimiento en 2029.
Dólar, tasas y expectativas
En el plano local, el mercado cambiario muestra una dinámica particular. El dólar mayorista se mantiene ofrecido y con tendencia a la baja, ubicándose en torno a los $1.370, sin señales de reversión en el corto plazo. Sin embargo, el informe sugiere que esta situación podría cambiar.
Desde la asunción de Javier Milei, el tipo de cambio oficial avanzó por debajo de la inflación acumulada, lo que implica un atraso relativo. A esto se suma la expectativa de que el Banco Central libere encajes para inyectar liquidez, en un contexto donde las tasas de plazo fijo rondan el 26% anual, por debajo de la inflación proyectada del 27,3%.
“El mercado descuenta que la tasa seguirá siendo negativa y que el dólar debería recuperar posiciones”, señala Di Stéfano. A su vez, advierte que, pese a una cosecha agrícola récord, el sector exportador no encuentra incentivos suficientes en el actual tipo de cambio, lo que podría limitar la oferta de divisas y presionar al alza en el mediano plazo.
Un escenario condicionado por la política y el contexto global
De cara a 2027, año de elecciones presidenciales en Argentina, el analista considera que los bonos en dólares cotizan a “precios de oportunidad”. Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos.
El desenlace del conflicto en Medio Oriente será determinante. Incluso en un escenario de tregua, la recomposición de la cadena logística del petróleo podría demorar varios meses, prolongando las tensiones inflacionarias. Si la guerra se intensifica, las perspectivas económicas globales podrían deteriorarse aún más.
En síntesis, el informe plantea un escenario donde la combinación de tasas reales negativas, expectativas de suba del dólar y volatilidad internacional inclina la balanza hacia los activos en moneda dura. En palabras de Di Stéfano: “Está todo inventado, hay que invertir”.








