La reforma laboral ya está en vigencia y comienza a definir el nuevo marco de funcionamiento del mercado de trabajo en Argentina. En ese contexto, una encuesta de Adecco indica que 7 de cada 10 empresas esperan un impacto favorable en las condiciones de contratación.
Con la norma en marcha, la atención se traslada a su implementación dentro de las organizaciones. Según la consultora, el desafío ya no pasa por comprender los cambios, sino por traducirlos en decisiones concretas de gestión.
“Este nuevo marco representa una oportunidad para que las organizaciones revisen y fortalezcan su gestión interna. Comprender la norma es el primer paso, pero el verdadero diferencial está en cómo se implementa”, señaló Patricio Dewey, director comercial y de marketing de Adecco Argentina.
Desde la consultora indicaron que se ampliaron las modalidades contractuales, otorgando mayor flexibilidad para organizar el trabajo, lo que impacta en la forma en que las empresas estructuran sus equipos y planifican sus dotaciones.
De esta manera, «se permite ajustar la cantidad de personal según las necesidades del negocio, aunque también exige mayor precisión al definir qué posiciones son estructurales y cuáles pueden responder a esquemas más dinámicos», reza el documento.
En este contexto, la tercerización aparece como una alternativa para operar con mayor flexibilidad, sin asumir la complejidad operativa ni los riesgos asociados a una incorrecta estructuración contractual. No obstante, esto implica mayores exigencias en la gestión documental y en la selección de proveedores, ya que una implementación inadecuada puede derivar en contingencias legales.
“Elegir correctamente con quién tercerizar se convierte en una decisión estratégica”, indicó el directivo.
Costos laborales y desvinculación
Entre los cambios, la norma redefine los esquemas indemnizatorios, estableciendo criterios más claros en la base de cálculo, así como topes y pisos. Esto permite proyectar costos laborales con mayor previsibilidad.
Entonces, con el marco en cuestión, las compañías deberán actualizar sus modelos de costeo, revisar contratos y adaptar sus procesos internos.
“En este nuevo contexto, acompañar a las organizaciones en la planificación de dotaciones, el costeo laboral actualizado y la correcta implementación de esquemas de salida es clave”, explicó Dewey.
El desafío del talento
Más allá de los cambios, la disponibilidad de talento calificado continúa siendo un desafío para las empresas.
Sectores como minería, energía, tecnología y logística mantienen brechas de perfiles técnicos, lo que posiciona a la formación como una herramienta central para la productividad y la retención.
En este escenario, la combinación entre flexibilidad contractual y estrategias de desarrollo de talento aparece como un eje clave para la competitividad.
Al respecto, Dewey concluyó: “La reforma no solo flexibiliza: también ordena y protege, si se gestiona correctamente”.








