El futuro de SanCor Cooperativas Unidas volverá a ponerse en discusión este jueves, cuando la asamblea extraordinaria de asociados analice el pedido de quiebra que la Justicia de Rafaela resolvió la semana pasada sobre la histórica láctea. La definición es seguida de cerca en Córdoba, donde la firma todavía conserva plantas en Devoto, Balnearia y La Carlota; y se espera encontrar comprador para las mismas.
La resolución judicial abrió una nueva etapa de incertidumbre para la cooperativa, pero un grupo de extrabajadores, proveedores y productores presentó una apelación para frenar la quiebra. El planteo sostiene que, por tratarse de una unión de cooperativas, la decisión no puede ser tomada únicamente por el consejo de administración, sino que debe contar con la aprobación formal de los asociados.
Mientras ese escenario se define, el juez Marcelo Gelcich ordenó la conformación de guardias mínimas para preservar los activos industriales de la empresa. En ese marco, el gremio Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) desplegó 178 operarios en seis plantas para sostener tareas básicas de mantenimiento y resguardo.
Una alternativa a la liquidación
En paralelo, el grupo que impulsa la apelación presentó una propuesta para evitar el cierre total de la empresa. El plan contempla la creación de una sociedad anónima, el canje de deuda por acciones para acreedores y un fideicomiso destinado a garantizar pagos a productores tamberos vinculados a la cooperativa.
Para quienes impulsan esa salida, la asamblea de este jueves podría convertirse en el último intento por frenar la desintegración de una de las empresas más emblemáticas del sector lácteo argentino, cuyo desenlace también impactará sobre el entramado industrial del interior cordobés.







