En las empresas cordobesas, hablar de sustentabilidad y economía circular empezó a ser mucho más que una mención políticamente correcta en un reporte anual. Aunque todos los actores reconocen que aún falta camino por recorrer, en los últimos años, la agenda ambiental se coló en las decisiones de inversión de varias compañías, en la relación con los clientes y en la estrategia para garantizar la vigencia del negocio.
No es un fenómeno uniforme, pero sí una tendencia que gana volumen: desde la necesidad de cumplir con estándares internacionales hasta el ahorro operativo, el sector privado local entendió que el impacto ya no se mide solo en el balance contable de fin de mes.
El camino de la convicción
Para Aguas Cordobesas, la clave reside en que el tema no quede “colgado” como un área aislada. Cristina Barrientos, Jefe de Relaciones Institucionales de la compañía, sostiene que cuando existe una convicción real, la sustentabilidad se vuelve parte del corazón de la empresa.
“Así como uno destina recursos a otras áreas, la sustentabilidad tiene la misma impronta. Los proyectos se sostienen y tienen una trazabilidad porque ya forman parte de lo que uno hace todos los días. Para nosotros es un camino de ida”, afirma.
Para la ejecutiva, el horizonte actual exige que cada organización identifique su aporte específico: “Es imposible abarcar todo. Lo importante es trabajar en transparencia, género y diversidad, entendiendo que los impactos ya no son solamente económicos, sino también sociales y éticos”.
Por su parte, desde Grupo Edisur advierten que, aunque el tema está en boca de todos, el riesgo latente es quedarse en proyectos puntuales o iniciativas dispersas. María Marta Toniutti, Directora de Comunicación y Marketing, señala que el verdadero desafío es la identidad de la compañía.
“La tendencia hoy es salir de la superficialidad e ir a lo profundo, al core business. Significa dejar de mirar solo lo ambiental para poner el foco en el impacto social y económico de forma integral. Que tenga que ver con el ADN y el propósito de la empresa”, explica Toniutti.
Además, agregó: “Córdoba está activa, pero sería bueno que más empresas grandes se sumen como punta de lanza. Hay firmas chicas que ya nacen con este concepto metido en su negocio y están marcando un camino que ojalá tome ritmo”.

El impulso global y el factor bolsillo
Andrés Oberti, Presidente de Ecovatio reconoce que mucho tiene que ver con las exigencias externas y destaca la influencia de las casas matrices, especialmente en el sector de las autopartistas.
“Para el empresario, el motivador principal tiene que tener una motivación económica. Cuando el mercado demanda esto, el empresario está obligado a hacerlo para poder exportar y ser elegido por sus clientes”, analiza Oberti.
Según su visión, la provincia ha sido precursora gracias a estos proveedores que trajeron una matriz conceptual donde la sustentabilidad es prioridad, incluso cuando requiere un esfuerzo monetario que no prioriza lo inmediato.
La revolución eléctrica en las calles
Un reflejo de la incorporación de la sustentabilidad en la vida diaria se está viendo en las calles del país. Según datos de ACARA, en el primer trimestre del año el patentamiento de vehículos eléctricos e híbridos pegó un salto impactante, con un incremento cercano al 900% respecto al mismo periodo del año anterior.
Gabriel Ramos, Gerente Comercial de Chexa, admite que el ritmo de la gente superó las proyecciones del sector. “Fue mucho más rápido de lo esperado. Hoy el vehículo eléctrico está muy bien aceptado para usos urbanos, gracias a la aparición de nuevas marcas y modelos más económicos”, comenta.
Más allá del factor ecológico, Ramos destaca la practicidad: “El eléctrico consume muy poca energía y los servicios son más baratos al no tener fluidos. Es un segmento que todavía tiene mucho camino por recorrer en Argentina, pero que está ganando adeptos a una velocidad que no imaginábamos”, cerró el ejecutivo.







