El turismo argentino atraviesa un escenario de contrastes. Por un lado, el turismo emisivo —argentinos viajando al exterior— mantiene niveles elevados impulsado por el tipo de cambio. Por otro, el turismo receptivo, es decir la llegada de visitantes extranjeros, aún no logra recuperar plenamente su dinamismo.
Así lo describió Roberto Amengual, presidente de Amérian Hoteles, quien analizó la situación del sector durante una entrevista con Punto a Punto.
“El emisivo está muy fuerte desde hace un par de temporadas y eso tiene mucho que ver con el tipo de cambio”, señaló.
La contracara es el turismo receptivo, que todavía enfrenta algunas dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
Un 2025 complejo, pero con señales de mejora
Según Amengual, el año pasado fue particularmente desafiante para muchos destinos del país. “El año pasado fue muy complicado para muchísimos destinos”, explicó.
Sin embargo, hacia el final del año comenzaron a aparecer algunos indicios de recuperación. En particular, durante los últimos meses del año pasado varios destinos empezaron a mostrar mejores niveles de demanda.
“En octubre y noviembre del año pasado algunos destinos empezaron a notar un recupero”, indicó. Para 2026, las previsiones del grupo hotelero muestran una perspectiva más optimista. “En nuestras previsiones estamos por encima de lo que esperábamos y creemos que este año va a ser mejor que el anterior”, sostuvo el empresario.

El impacto del tipo de cambio
Uno de los factores más determinantes para explicar el comportamiento del turismo es el valor del dólar.
Cuando la moneda local se aprecia o el tipo de cambio se mantiene relativamente estable, viajar al exterior se vuelve más accesible para los argentinos. En paralelo, el país pierde competitividad como destino para visitantes extranjeros.
Ese fenómeno explica en parte el crecimiento del turismo emisivo hacia destinos como Brasil o Uruguay en los últimos veranos. Al mismo tiempo, obliga al sector turístico local a buscar nuevas estrategias para sostener la actividad.
Eventos y espectáculos como motor
Uno de los factores que está ayudando a compensar la menor llegada de turistas extranjeros es el crecimiento de eventos culturales y espectáculos internacionales.
Según Amengual, los conciertos masivos se han convertido en un fuerte dinamizador de la ocupación hotelera en distintas ciudades. “Los eventos musicales están traccionando mucho. En Córdoba, por ejemplo, hubo una semana con varios recitales y fue una locura lo que movió”, afirmó.
El fenómeno se repite también en Buenos Aires, donde los grandes shows internacionales generan picos de demanda en hoteles y servicios turísticos. Este tipo de eventos, sumados al teatro y a otras propuestas culturales, terminan atrayendo visitantes de distintas provincias e incluso de países vecinos.

El turismo corporativo cambia de lógica
Otro segmento que muestra movimiento es el turismo corporativo, aunque con una dinámica diferente a la que existía antes de la pandemia. Hoy las reservas se realizan con mucha menos anticipación.
“La antelación es casi ínfima”, explicó Amengual. El empresario señaló que muchas empresas toman decisiones de viaje prácticamente sobre la fecha, algo que obliga a los hoteles a adaptarse con mayor flexibilidad operativa. La digitalización de los sistemas de reserva fue clave para acompañar este cambio.
Según explicó, la cadena invirtió en la integración de todos sus canales de venta y en herramientas de automatización que permiten que agencias o empresas puedan realizar reservas de manera directa y autogestionada. “Una pyme puede decidir viajar y hacer la reserva a las diez de la noche para la semana siguiente”, explicó. Esto genera cambios en la gestión diaria de los hoteles. “En 48 horas te puede subir 30 puntos la ocupación”, describió.
Tecnología e inteligencia artificial
El uso de herramientas digitales también se está expandiendo dentro del sector hotelero. La cadena Amérian comenzó a incorporar inteligencia artificial en distintos procesos de gestión y análisis. Las aplicaciones incluyen desde análisis de datos hasta modelos predictivos de demanda y tendencias de consumo. “La usamos para análisis de datos, tendencias y algunos aspectos comerciales”, explicó el ejecutivo. Sin embargo, advirtió que el uso de estas herramientas requiere bases de datos bien organizadas y procesos claros. “No es magia: la información tiene que estar perfectamente ordenada para que los modelos funcionen”, afirmó.
Un sector en transformación
A pesar de los desafíos que enfrenta el turismo receptivo, el sector muestra señales de adaptación. La combinación de nuevos segmentos —como el turismo de experiencias—, el impacto de los eventos culturales y la digitalización de los servicios está redefiniendo el funcionamiento del negocio hotelero.
Para operadores como Amérian, el escenario sigue siendo desafiante, pero con oportunidades. En ese marco, la apuesta de la cadena por nuevos formatos de alojamiento y experiencias —como el hotel Entre Árboles en Iguazú— refleja una tendencia más amplia del sector: competir menos por precio y más por la singularidad de la experiencia. Porque, en la nueva economía del turismo, el destino ya no alcanza por sí solo. Cada vez más, lo que se vende es la historia que el viajero se lleva de vuelta.








