La volatilidad internacional en los mercados energéticos volvió a impactar en Argentina con subas recientes de entre el 7% y el 8% en los combustibles. Sin embargo, para el ex secretario de Energía Raúl Olocco, el escenario también abre una oportunidad estratégica para el país gracias al desarrollo de Vaca Muerta.
“Esto favorece a los productores de Vaca Muerta”, afirmó al analizar el nuevo contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y el encarecimiento del petróleo.
Según explicó, Argentina atraviesa hoy una situación energética muy diferente a la de crisis anteriores, principalmente por el aumento de la producción de crudo y las mejoras en infraestructura que permiten exportar una porción creciente del recurso.
Actualmente el país produce alrededor de 845.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales cerca de 300.000 barriles se exportan, lo que refleja un cambio estructural en el sector energético.
“La mitad del petróleo producido en Vaca Muerta va al mercado externo, cosa que antes no sucedía”, subrayó Olocco.

Mayor resiliencia frente a crisis internacionales
El ex funcionario señaló que, aunque Argentina no está aislada de los shocks globales, hoy tiene una mayor capacidad de respuesta que en otros momentos de tensión energética internacional.
La experiencia de la crisis energética global de 2022 mostró la vulnerabilidad de muchos países dependientes de importaciones de energía, especialmente en Europa.
En el caso argentino, en cambio, el avance de la producción en Vaca Muerta permitió alcanzar un autoabastecimiento petrolero real, lo que reduce el riesgo de escasez física de combustibles.
“La Argentina no vive en una burbuja energética, pero hoy tiene mayor fortaleza porque puede refinar una mayor parte de su propia producción si hubiera problemas logísticos globales”, explicó.

Además, las obras de evacuación de petróleo desarrolladas en los últimos años permitieron transformar el perfil exportador del sector, facilitando que cerca de la mitad de la producción de Vaca Muerta pueda destinarse al mercado internacional.
El desafío pendiente del gas licuado
Si bien el panorama petrolero es favorable, Olocco advirtió que el desarrollo del Gas Natural Licuado todavía enfrenta importantes desafíos. Los proyectos para exportar gas licuado desde la Patagonia —que incluyen infraestructura portuaria y barcos licuefactores— recién prevén su primera etapa operativa hacia 2027. Para el especialista, uno de los principales obstáculos ha sido la falta de continuidad en las políticas energéticas. Como ejemplo mencionó el caso del Gasoducto Néstor Kirchner, cuya construcción estuvo paralizada durante años pese a contar con licitaciones previas. “En Argentina muchas veces se pierden oportunidades por la discontinuidad política”, advirtió.

El rol de las inversiones privadas
En el actual esquema energético, Olocco consideró que el desarrollo de grandes proyectos dependerá principalmente del capital privado y de marcos regulatorios que generen previsibilidad. En ese sentido, destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta para atraer financiamiento internacional. “El financiamiento de las nuevas obras está migrando hacia esquemas privados con incentivos fiscales. Sin inversiones de largo plazo es imposible desarrollar infraestructura energética”, señaló.
También mencionó iniciativas de inversión vinculadas al sector minero y energético, como propuestas privadas para construir líneas de alta tensión o infraestructura logística clave.
Una ventana geopolítica para Argentina
Más allá de la coyuntura, Olocco sostuvo que el contexto global abre una oportunidad para reposicionar a Argentina dentro del mapa energético mundial. “Este es el momento justo para que Argentina se plante ante el mundo como proveedor de petróleo y gas licuado”, afirmó. Según el ex ministro, la combinación de recursos no convencionales, infraestructura en expansión y capital privado podría permitir al país consolidarse como un proveedor confiable de energía en los próximos años.
Pero para que esa oportunidad se materialice, concluyó, será clave sostener reglas estables que trasciendan los cambios de gobierno y permitan completar los grandes proyectos de infraestructura energética.








