La industria metalúrgica cordobesa atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La caída de la actividad, el avance de las importaciones y una estructura de costos que continúa afectando la competitividad son algunos de los desafíos que enfrenta el sector. En este contexto, Alejandra Cesolari asumió recientemente la presidencia de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC), con una agenda enfocada en fortalecer la representación empresarial, impulsar nuevas oportunidades de negocios y profundizar la incidencia en las políticas públicas.
Apenas 10 días después de asumir la conducción de la entidad que nuclea a unas 300 empresas, Cesolari trazó un diagnóstico claro sobre la situación actual. «La competitividad puertas adentro de las fábricas está en niveles muy altos. Las empresas han invertido, se han modernizado y trabajan permanentemente para mejorar sus procesos. El problema aparece puertas afuera», resumió.
Según explicó, el sector logró alcanzar niveles de eficiencia cercanos al 90% gracias a inversiones sostenidas realizadas por las propias compañías. Sin embargo, esa mejora no logra traducirse en una ventaja competitiva debido al peso de la carga tributaria y a las dificultades que genera la creciente presencia de productos importados.
«La industria hizo los deberes. Hay empresas que fueron incorporando tecnología de manera gradual y otras que apostaron todo su capital para transformarse. Pero la competitividad externa sigue siendo una deuda pendiente», señaló.
Una actividad golpeada por la recesión
La nueva presidenta de la CIMCC reconoció que el panorama actual está marcado por una fuerte retracción de la actividad tanto en Córdoba como en el resto del país. La desaceleración de la demanda y el incremento de las importaciones aparecen como dos de los factores que más impactan sobre el desempeño de las empresas metalúrgicas, obligándolas a replantear estrategias comerciales y buscar nuevas alternativas para sostener los niveles de producción.
Frente a un escenario que considera irreversible en materia de apertura comercial, la dirigencia empresaria apuesta a generar nuevos esquemas de vinculación internacional.
Entre las iniciativas que se encuentran en análisis figura la posibilidad de avanzar en acuerdos de colaboración con terminales automotrices de origen chino para desarrollar proyectos conjuntos y ampliar las oportunidades para la cadena de proveedores locales.

«Tenemos que encontrar caminos alternativos. Si las importaciones llegaron para quedarse, debemos buscar cómo integrarnos a esas nuevas dinámicas de producción», sostuvo.
La agenda de reformas
Uno de los principales instrumentos con los que cuenta la CIMCC para impulsar cambios normativos es su Centro de Estudios, creado hace dos años con el objetivo de aportar información técnica para la elaboración de políticas públicas.
A través de este espacio, la entidad participó activamente en propuestas vinculadas a la reforma laboral, algunas de las cuales fueron consideradas durante el debate nacional. Ahora, el foco está puesto en el sistema tributario.
«Estamos finalizando un estudio integral sobre la estructura impositiva para presentarlo ante las autoridades nacionales. Queremos aportar datos concretos que permitan avanzar en una reforma que mejore la competitividad de las empresas», explicó Cesolari.
La dirigente destacó que existe una relación fluida con el Gobierno de Córdoba, tanto con el Ministerio de Economía como con la Gobernación. Sin embargo, reconoció que muchas de las preocupaciones del sector están vinculadas a tributos de jurisdicción nacional, sobre los cuales la administración provincial tiene escaso margen de acción.

Un sector con capacidad de adaptación
Pese a las dificultades, desde la CIMCC remarcan que la industria metalúrgica cordobesa conserva una importante fortaleza estructural y una elevada capacidad de reconversión.
Esa resiliencia quedó reflejada recientemente en la Bienal Metalmecánica 2026 que reunió a 4.500 visitantes provenientes de distintas provincias argentinas y también de la región. Mientras tanto, la nueva conducción buscará combinar la defensa de la producción local con una estrategia de adaptación a los cambios del escenario global. «Tenemos una industria preparada, que invierte y que se transforma. El desafío es generar las condiciones para que todo ese esfuerzo pueda convertirse en competitividad real», concluyó Cesolari.







