Antonio Peña, Managing Partner de Kamay Ventures, habló con Punto a Punto sobre la estrategia de este fondo multicorporativo que apuesta a conectar startups con grandes empresas para potenciar el ecosistema de innovación en la región. Con presencia en toda Latinoamérica y respaldo de gigantes como Coca-Cola, Arcor, Grupo Bimbo y el BID, Kamay se posiciona como un actor clave del Corporate Venture Capital en un momento de oportunidades y desafíos para el emprendedurismo regional.
Kamay Ventures nació como un fondo de capital emprendedor con una lógica poco común en la región: aunque está respaldado por grandes corporaciones, opera de forma independiente. Entre sus inversores ancla se encuentran Coca-Cola Company, Grupo Bimbo (México), Arcor, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la agencia estadounidense DFC.

Peña traza una distinción clara entre el Venture Capital tradicional y el Corporate Venture Capital (CVC), modelo al que pertenece Kamay. Mientras el primero suele verse más afectado por los vaivenes económicos, el CVC ofrece mayor estabilidad, ya que se apalanca en la lógica y los recursos de grandes empresas.
«Las corporaciones entienden que hay una gran oportunidad en colaborar con startups, especialmente en tiempos de turbulencia«, señala. De hecho, considera que los contextos inciertos pueden ser momentos propicios para los emprendedores más ágiles, que pueden adaptarse y rediseñar sus modelos de negocio para sortear barreras como los aranceles o incluso relocalizar su producción.
Un ecosistema argentino resiliente
Consultado sobre el ecosistema emprendedor argentino, Peña no duda en destacar su fortaleza. “La historia de nuestro país, con sus ciclos económicos complejos, generó un ecosistema muy resiliente. Tenemos un talento emprendedor probado desde los años ’90, como lo demuestra el caso de Mercado Libre”, subraya.
Aunque reconoce que Argentina sigue siendo un referente en materia de emprendimiento, resalta la evolución del ecosistema latinoamericano en su conjunto: “Hoy hay una mayor interconexión regional. Los emprendedores colaboran más entre sí, lo que permite un crecimiento más rápido”.
Criterios de inversión y foco estratégico
Kamay invierte en startups en etapa seed, con tickets de hasta US$ 600 mil. Su enfoque está puesto en siete verticales estratégicas, definidas junto a sus socios corporativos, entre ellas biotecnología, logística, distribución y comercio electrónico.
“Tenemos un trabajo muy metódico con cada corporación para que las startups puedan usar sus activos, canales y conocimientos. El objetivo es que colaboren activamente y escalen más rápido”, resume Peña.

Hasta ahora, el fondo ha invertido en 17 startups de países como Argentina, Ecuador y Portugal (esta última, en proceso de expansión a la región). El plan es sumar unas 10 más antes del cierre del fondo, previsto para 2026.
El clima de negocios bajo Milei
Respecto al contexto argentino, Peña adopta una visión optimista: “Los emprendedores tecnológicos solemos abstraernos de los vaivenes locales, porque nuestros negocios muchas veces son regionales o globales. Si las reglas son más o menos claras, Argentina puede volver a ser rentable y atractiva para inversores”.
Además, destaca el potencial de consumo y la dinámica económica del país una vez que se estabiliza. “Hay negocio en Argentina, y si las condiciones acompañan, muchas compañías tecnológicas van a querer venir”, concluye.





