La compañía Ualá confirmó este lunes que llevó a cabo una reestructuración interna que afectó a 135 colaboradores en la región —un 8% de su equipo— como parte de una estrategia de eficiencia operativa y mejora del posicionamiento ante un mercado cada vez más dinámico, según destacaron desde la empresa.
Según el comunicado que la empresa difundió entre sus stakeholders, “En búsqueda de una mayor eficiencia regional y producto de la automatización de tareas, se llevó a cabo una reorganización con el objetivo de lograr un mejor posicionamiento en un mercado cada vez más dinámico y competitivo. Este cambio afectó a 135 personas a nivel regional, lo que equivale al 8% del equipo. En todos los casos se han ofrecido acuerdos de salida que superan los requisitos legales”.
La medida se enmarca en un contexto de cambio global en el sector fintech, donde muchas compañías han optado por ajustar su estructura tras expansiones aceleradas. En el caso de Ualá, ya en mayo de 2024, la firma había anunciado una desvinculación de 140 personas —alrededor del 9% de su plantilla— al detectar duplicaciones de funciones luego de la adquisición de varias compañías en la región.
Asimismo, ya en 2022, la empresa había efectuado otro recorte al desvincular 53 empleados en Argentina, aproximadamente el 3% de su planta en ese momento., según recordó Bloomberg Línea+1
Con esta nueva ronda de salidas, Ualá busca “optimizar la estructura regional” y “fortalecer su capacidad de innovar para ofrecer más y mejores servicios financieros”. En su comunicado, la fintech argumentó que la automatización de tareas y la reorganización de funciones redundantes hacían necesaria la medida. A su vez, aclaró que los acuerdos ofrecidos a los empleados afectados “superan los requisitos legales”, lo que implica indemnizaciones mayores a las mínimas previstas por normativa. Este tipo de salidas voluntarias o negociadas son una práctica cada vez más habitual en el sector tecnológico.
No obstante, el ajuste abre interrogantes sobre el impacto para la plantilla restante y la cultura organizacional. Si bien la empresa remarca que “busca dar continuidad al crecimiento” y “mantener la innovación como centro” de su estrategia, los trabajadores y analistas del sector advierten que los procesos de automatización generan tensiones internas, incertidumbre y pueden afectar la motivación del equipo.
Desde el ámbito gremial y laboral también se analizará la medida. En Argentina, el debate sobre reformas laborales y flexibilización de derechos está activo, y decisiones como la de Ualá se inscriben en un escenario donde las empresas presionan por mayor eficiencia. Según dirigentes del sector, “la única estrategia que tienen es estigmatizar a quienes defienden los derechos de los trabajadores”.
En este contexto, los analistas del ecosistema fintech advierten varias líneas de lectura:
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Expansión acelerada y corrección. Ualá, fundada en 2017 por Pierpaolo Barbieri, expandió sus operaciones en Argentina, México y Colombia, y adquirió varias empresas en los últimos años. La Nación+ marca que esa expansión generó, según sus propios informes, duplicaciones de cargos y funciones que hoy justifican la reorganización.
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Automatización y eficiencia operativa. La referencia al “producto de la automatización de tareas” en el comunicado indica que la compañía estará apostando de modo además más intenso por la tecnología para tareas administrativas o de soporte. Ello puede redundar en una menor necesidad de determinados puestos y mayor escala para la operación digital.
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Presión del mercado y de la inversión. El sector fintech vive un entorno más exigente: el acceso al capital está más restringido, y los modelos de crecimiento puro están siendo reevaluados. Empresas que durante la ola de inversión tuvieron plantillas amplias ahora ajustan para volverse más sostenibles.
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Impacto humano y reputacional. Si bien Ualá afirma que ofreció condiciones que “superan lo legal”, la salida de 135 personas en una sola medida generará inevitablemente repercusiones internas y externas: pérdida de talento, sobrecarga potencial para quienes quedan, y riesgo reputacional en un desafío de captar y retener talento en la región.
En la práctica, la medida llega en una coyuntura en la que los trabajadores del sector tecnológico prestan atención a cómo las empresas ajustan recursos. Para Ualá será clave cómo comunique el futuro: si la medida se traduce en una mayor inversión en producto, mejor experiencia de usuario y crecimiento eficaz, la reorganización podrá ser interpretada como paso necesario. Si por el contrario se ve como un freno al crecimiento, la reacción del mercado será más crítica.
Para los empleados afectados, el hecho de que los acuerdos de salida “superen los requisitos legales” es una señal de que la empresa quiso minimizar conflictos. Sin embargo, resta ver cómo se materializan esos acuerdos, qué sectores fueron los más impactados (¿soporte, operación, tecnología?) y cuál es la estrategia de retención de talento a partir de ahora.
En síntesis, la decisión de Ualá marca un nuevo capítulo en la vida de esta fintech argentina, que opta por ajustar su estructura para afrontar la próxima fase de crecimiento bajo parámetros más exigentes. Queda por observar si los efectos serán positivos —en mayor foco estratégico, mejor producto, mayor rentabilidad— o si el ajuste dejará secuelas en términos de clima interno y marca empleadora.

