Por José Busaniche. A menos de 6 meses de tomar las riendas de Mercedes-Benz Argentina, Prestige Argentina ya muestra señales de expansión. Con la planta de Virrey del Pino como base industrial, la empresa cerrará 2025 con 16.000 utilitarios Sprinter fabricados, un 15% más de lo previsto, y duplicará las importaciones de autos, alcanzando las 3.000 unidades.
En un sector condicionado por la presión impositiva, la volatilidad cambiaria y la competencia internacional —especialmente de China—, Daniel Herrero y Alfonso Prat-Gay analizan en diálogo con Punto a Punto las claves de su estrategia y los desafíos que enfrenta la industria local. “La apuesta es a largo plazo. Queremos producir más y mejores autos, cuidar la marca, preservar el empleo, incorporar tecnología y sostener nuestros valores”, remarcan.
–¿Cuál es la estrategia de Prestige Argentina para Mercedes-Benz en el país?
Alfonso Prat-Gay: Desde que asumimos, planteamos una apuesta a largo plazo. Queremos producir más y mejores autos, defender la marca y preservar el empleo, al mismo tiempo que incorporamos tecnología de última generación. El año pasado tomamos una decisión contracorriente: fijar el precio de la Sprinter en pesos y mantenerlo estable en agosto. Creemos que el peso debe ser la referencia, porque la competitividad no depende solo del tipo de cambio: a veces será más rentable exportar, otras vender en el mercado local, pero el negocio no puede girar exclusivamente alrededor del dólar.
–Uno de los grandes debates es la competitividad. ¿Dónde ven las mayores trabas y oportunidades?
Prat-Gay: El problema central es la carga tributaria. El componente impositivo en cada unidad es mucho más alto que en cualquier país de la región. Además, la industria acumula créditos fiscales por más de US$ 1.000 millones, lo que equivale al 10% de sus exportaciones. Eso es capital inmovilizado que resta competitividad. No se trata solo de este gobierno: es una deuda estructural de la Argentina.
–Como miembros de ADEFA, ¿cómo ven la predisposición del Gobierno a bajar impuestos?
-Daniel Herrero: Todos sabemos que hay que hacerlo, pero también hay que entender los tiempos y prioridades del país. No se puede pedir bajar impuestos cuando se está discutiendo cómo pagar mejor a los jubilados. La clave es una agenda público-privada que incluya Gobierno, empresas y sindicatos para crecer en volumen y generar empleo.

–La competencia de China aparece como un gran desafío para la industria.
Herrero: Competir con China sin medidas compensatorias es muy difícil. Ellos producen más de 30 millones de vehículos por año y reciben subsidios gigantescos. Si nos ponen a competir en igualdad de aranceles, es desigual: no son “peras con peras”. Europa, por ejemplo, aplica aranceles diferenciados según el nivel de subsidios del país de origen. Es una manera de nivelar la cancha sin dejar de impulsar la competitividad interna.
–¿Qué lugar ocupa la tecnología en la estrategia de producción?
Prat-Gay: La industria tiene que migrar hacia productos de mayor valor agregado. Un paragolpe vale USD 80; un sistema de infotainment, USD 800. El futuro está en la electrónica, la conectividad y la seguridad. En Mercedes-Benz ya integramos radares anticolisión y frenado de emergencia en toda la gama, incluso en la Sprinter. En Europa, la reducción de accidentes graves por estas tecnologías es tan alta que ya hay escasez de órganos para trasplantes.
–¿Cómo se construye la relación con los proveedores para acompañar ese crecimiento?
Herrero: El volumen es clave. Si les garantizamos producción, invierten y bajan costos. Este año pasamos de 14.000 a 16.000 Sprinter y en 2025 apuntamos a 20.000. En autos importados subimos de 1.400 a 3.000 unidades. Este aumento permite acordar mejores condiciones con autopartistas y sindicatos, con el compromiso de que “los que están, se quedan”. Así todos ganamos: la fábrica, el proveedor y el trabajador.
–¿Qué papel juegan los concesionarios y la financiación en este plan?
La red de concesionarios crece con nosotros. No vamos a abrir nuevos puntos, pero sí a fortalecer los existentes. En financiación, el plan de ahorro es una herramienta fundamental para Pymes y cuentapropistas. Además, ofrecemos un servicio postventa personalizado: acortamos tiempos de entrega y, si hay un problema, un ingeniero viaja al día siguiente con los recursos para resolverlo. Así, el diferencial de la marca no está solo en el producto, sino en toda la experiencia del cliente.





