En menos de un año, Shank Box pasó de ser una idea entre amigos golfistas a una empresa en plena expansión internacional. Fundada por Nicolás Spitale, Guido Travella, Facundo Pueyrredon y Gastón Blanda, la marca nació en Córdoba con un concepto inédito en el país: transformar los simuladores de golf en un espacio de encuentro, entretenimiento y negocio.
“Fuimos los primeros en el país en darle al simulador un concepto social, no solamente deportivo”, resume Spitale, socio fundador de Shank Box.
La inspiración surgió al observar cómo en Estados Unidos y Europa los simuladores de golf se convirtieron en una tendencia social. Los socios detectaron que en Latinoamérica no existía una propuesta similar, y decidieron lanzar una marca que combine tecnología, gastronomía y experiencia.

Hoy, Shank Box opera con tres unidades de negocio complementarias:
- Local físico: ubicado en Valle Escondido, cuenta con dos boxes de simuladores y una propuesta gastronómica. Los turnos se reservan online y pueden jugar grupos de hasta ocho personas.
- Soluciones móviles: la empresa diseñó dos opciones para eventos corporativos y activaciones de marca: un camión-simulador y una unidad armable tipo “shack”. Ambas pueden personalizarse con la identidad visual de las marcas contratantes.
- Instalaciones privadas a medida: bajo el modelo “llave en mano”, ofrecen diseño, fabricación e instalación de simuladores en domicilios o clubes.
“El concepto tuvo una gran recepción en empresas que buscan experiencias distintas para sus equipos o para acciones de marketing. Es algo innovador que nadie había hecho hasta ahora”, destaca Spitale.
Con menos de un año de vida, Shank Box ya está dando el salto fuera del país. Su primera franquicia internacional se construye en República Dominicana, y también se preparan aperturas en Pinamar, Buenos Aires. “La idea es que haya un box en cada punto del país”, proyecta Spitale.

Producción local y visión regional
Los simuladores combinan tecnología importada en el sistema de tracking con fabricación nacional en el resto de los componentes. Actualmente, la compañía cuenta con cuatro unidades operativas (dos fijas, un móvil y una armable) y se enfoca en escalar su modelo más allá de Córdoba.
“Desde el día uno aspiramos a abarcar todo el mercado de simuladores de golf —dice Spitale—. Queremos ser los que marquen el estándar, ya sea con locales, franquicias, eventos o instalaciones privadas.” Lo que comenzó como un juego entre amigos, hoy avanza como un modelo exportable que combina innovación, hospitalidad y experiencia digital. Shank Box promete ser una de las startups argentinas a seguir en el mundo del entretenimiento deportivo.





