El economista Gastón Utrera planteó una visión optimista sobre la evolución de la economía argentina, destacando la importancia de mantener el rumbo fiscal y monetario actual, la necesidad de un cambio profundo en la mentalidad empresarial y el rol activo que debe asumir el sector privado para impulsar reformas estructurales.
En un nuevo desayuno de coyuntura organizado por Punto a Punto, que se realizó en la nueva sede de Goulu (Arturo M. Bas 126) y contó con el apoyo de Baitcon, SAP, Kolektor, Pilay y Eguía & Asociados, el economista sostuvo que no hay fundamentos para esperar una devaluación abrupta, desestimando las advertencias de sectores que advierten un «atraso cambiario».
Según explicó, la combinación de logros fiscales y monetarios, junto con las nuevas herramientas de intervención del Banco Central —como las bandas cambiarias—, blindan la estabilidad actual.
«Sería absolutamente absurdo un gobierno que en el primer mes eliminó el déficit fiscal, ordenó la emisión monetaria, está acumulando reservas y avanza en resolver el excedente de dólares, para luego devaluar. Absolutamente absurdo», afirmó.

En esa misma línea, valoró la gestión de Luis Caputo al frente del Ministerio de Economía, destacando su rol como «un macroeconomista efectivo» que logró construir un esquema sólido de defensa del tipo de cambio, con poder real de intervención en el mercado.
Un cambio profundo en la lógica económica
Para Utrera, no se trata solo de una estabilización coyuntural: «Estamos frente a un cambio de régimen económico», sentenció. Según su visión, el nuevo esquema, basado en la estabilidad macroeconómica y la eliminación del déficit fiscal, modifica de raíz los incentivos que enfrentan las empresas. «Ya no se gana especulando con la devaluación o stockeándose. La lógica ahora debe ser productiva: eficiencia, productividad, reestructuración del negocio», explicó.
Utrera dedicó una parte importante de su exposición a interpelar al sector privado. Para influir de manera efectiva en la política pública, sostuvo, el empresariado debe abandonar la postura «testimonial» –basada en la confrontación pública y la queja– y adoptar una estrategia «propositiva», enfocada en identificar problemas concretos y ofrecer soluciones alineadas con la lógica del gobierno actual.
«Hay que buscar puntos de interés común. Proponer soluciones que mejoren la competitividad sin chocar de frente con las prioridades del gobierno», recomendó.

Momento de reformas
Entre las áreas prioritarias para esa agenda privada de reformas, destacó la legislación laboral y el sistema tributario. Señaló como urgentes las modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo (particularmente en temas de indemnizaciones y condiciones de jubilación) y a la Ley de Riesgos del Trabajo, así como la necesidad de reducir la litigiosidad laboral mediante cambios normativos específicos y no simplemente quejarse de jueces y abogados.
Asimismo, propuso estrategias para avanzar en una reforma tributaria que incluya, por ejemplo, la unificación de los regímenes de IVA y la absorción de Ingresos Brutos por parte de las provincias, articulando acuerdos políticos con gobernadores e intendentes, más allá de sus diferencias ideológicas con Milei.
El rol central de Javier Milei
En el análisis de Utrera, resulta fundamental comprender que la visión de Javier Milei guía directamente todas las políticas económicas. «Es Milei quien marca el rumbo. Todo lo demás es consecuencia de eso», afirmó. Cualquier iniciativa del sector privado, advirtió, debe ser compatible con esa lógica si pretende tener chances de ser escuchada y aplicada.
Por otro lado, proyectó que, en un escenario de estabilidad cambiaria y baja inflación, las tasas de interés tenderán a disminuir y el poder adquisitivo de los salarios continuará recuperándose, lo que debería sostener una recuperación gradual del consumo interno.

Respecto a los precios relativos, sostuvo que la mayoría ya se han ido ajustando, principalmente a través de aumentos de tarifas, y que la apertura económica que se está impulsando terminará de acomodarlos.
Finalmente, Utrera hizo un llamado al empresariado para que no pierda la oportunidad que plantea este nuevo escenario. «La resistencia a abandonar la lógica testimonial solo nos hace perder tiempo. Si no proponemos soluciones concretas, si no nos alineamos estratégicamente, no vamos a lograr las reformas que necesitamos para ser competitivos en este nuevo contexto«, concluyó.
El mensaje final fue claro: si el rumbo fiscal y monetario se sostiene, hay razones fundadas para un escenario de estabilidad y crecimiento. Pero también hay urgencias: el tiempo para que el sector privado se adapte y tome un rol protagónico en la construcción de esta nueva etapa económica es ahora.





