El Gobierno nacional cerró 2024 con superávit fiscal por primera vez en 15 años, logrando un equilibrio en las cuentas públicas tanto a nivel nacional como provincial. Sin embargo, el desafío ahora es mantener ese orden y generar condiciones para la reducción de impuestos sin comprometer la estabilidad fiscal.
Según un análisis de Marcelo Capello, vicepresidente de IERAL, para que haya margen para una baja de la presión tributaria es clave establecer un límite al aumento del gasto público en todos los niveles de gobierno. En un año electoral como 2025, el riesgo es que provincias y municipios incrementen sus erogaciones, lo que dificultaría aplicar alivios impositivos.
El impacto del superávit y las proyecciones para 2025
En 2024, el Gobierno logró un superávit primario del 1,8% del PIB y un superávit financiero del 0,3%, mientras que las provincias y CABA alcanzaron un excedente del 1,3% del PIB, el más alto en décadas. De mantenerse el equilibrio fiscal y con una economía en crecimiento, se podrían liberar recursos para bajar impuestos.
Capello sostiene que, si el gasto público no crece por encima de la inflación en 2025, sería factible reducir tributos distorsivos como el impuesto a los débitos y créditos bancarios, los Derechos de Exportación (DEX) y el impuesto sobre los Ingresos Brutos. Según sus estimaciones, si las provincias asignaran la mitad de su excedente fiscal a alivios impositivos, podrían reducir hasta un 22% Ingresos Brutos y Sellos.
Un acuerdo fiscal clave para el futuro
Para que este esquema funcione, el economista propone establecer una regla fiscal hasta 2027 que limite el crecimiento del gasto público a la inflación. Además, plantea la necesidad de conformar un fondo anticíclico que permita amortiguar fluctuaciones económicas sin recurrir a endeudamiento o aumentos impositivos.
El debate sobre la reducción de impuestos en Argentina sigue vigente, pero su viabilidad depende de un acuerdo entre Nación y provincias para garantizar una administración eficiente de los recursos públicos. En un contexto de alta presión tributaria y necesidad de mejorar la competitividad, la clave está en lograr un ajuste sostenible sin comprometer el crecimiento.








