¿Tienen futuro los centros comerciales tal como los conocemos o están destinados a desaparecer? Esa fue la pregunta disparadora del conversatorio organizado por Estudio Montevideo, el estudio fundado con más de 10 años de experiencia y con más de 500 proyectos realizados en Argentina y el exterior.
El encuentro reunió a desarrollistas, inmobiliarias y referentes del real estate para debatir hacia dónde va el diseño comercial en un contexto de transformación urbana y cultural profunda. La charla estuvo liderada por el reconocido especialista Oscar Piccardo, profesional con más de 30 años de experiencia en estrategia de desarrollo de negocios en América Latina, y fue moderada por Ramiro Veiga y Gustavo Macagno de Estudio Montevideo.
Piccardo fue claro desde el inicio: “Los centros comerciales que sigan creyendo que basta con abrir locales y esperar que la gente llegue, están destinados a desaparecer. Hoy la gente busca experiencias, relatos y un sentido de pertenencia”.

Por su parte, Ramiro Veiga destacó el enfoque del estudio: “Diseñar hoy no es solo pensar en metros cuadrados: es crear escenarios vivos que dialoguen con la ciudad, que inviten a quedarse y conecten emocionalmente con las personas”. En la misma línea, Gustavo Macagno agregó: “Hoy los proyectos comerciales son también proyectos culturales. Cada obra necesita una narrativa que la haga relevante”.
A lo largo de la jornada se analizó la evolución de los shoppings: de fortalezas cerradas enfocadas solo en la venta, a espacios abiertos, permeables y más integrados a la vida urbana. Se puso especial foco en el storytelling arquitectónico, clave para que cada centro comercial deje de ser un cascarón vacío y se convierta en un lugar con identidad, propósito y valor emocional.
El encuentro también abordó dos ejes centrales: la flexibilidad de los formatos —clave para responder a cambios constantes en el mercado— y el impacto del transporte en los desarrollos comerciales, especialmente ante la irrupción futura de los vehículos autónomos. Espacios hoy dedicados a playas de estacionamiento podrían reconvertirse en zonas activas para el encuentro, el ocio o nuevas formas de comercio.
Piccardo cerró el debate con una fórmula que resume el espíritu del evento: esfuerzo + recompensa. Los desarrollos deben ser económicamente viables, pero también emocionalmente gratificantes para quienes los transitan, los trabajan y los disfrutan








