En un contexto marcado por el cambio climático, las sequías recurrentes y una creciente presión sobre los recursos naturales, Aguas Cordobesas consolidó un modelo de gestión donde la sustentabilidad dejó de ser un área específica para convertirse en el eje transversal de toda la operación.
Así lo explicó Cristina Barrientos, quien remarcó que la compañía trabaja desde hace 29 años bajo una lógica diferente a la de otros servicios tradicionales: incentivar el uso responsable del agua, incluso cuando eso implique reducir el consumo.
“Gestionar el agua implica considerar impactos sociales, económicos y ambientales de manera integrada. Nuestro modelo de gestión es un modelo sustentable y cada cosa que hacemos tiene que estar atravesada por ese lineamiento”, señaló.
La particularidad del servicio obliga a la empresa a convivir con una paradoja poco habitual en el mundo corporativo. Mientras la mayoría de las compañías buscan aumentar el consumo de sus productos, Aguas Cordobesas orienta sus campañas a disminuirlo.
“El agua es un recurso esencial para la vida, limitado y difícil de obtener en una región semiárida como Córdoba. El agua que se derrocha en un lugar es agua que falta en otro”, sostuvo Barrientos.
Cambio cultural y educación
Uno de los principales focos de la estrategia está puesto en la educación y la concientización ciudadana. La empresa considera que el cambio cultural comienza en las nuevas generaciones y que los jóvenes funcionan como agentes multiplicadores dentro de sus hogares.
En ese marco, el programa “Embajadores del Agua”, activo desde 2008, trabaja con escuelas primarias para enseñar el valor del recurso, el proceso de potabilización y la realidad hídrica de la provincia.
La iniciativa se complementa con Sustentics, visitas educativas a las plantas Suquía y Los Molinos y campañas públicas de sensibilización. Según datos de la compañía, más de 7.000 jóvenes participan cada año de manera directa en estas actividades.
“Muchas veces no somos conscientes de que regamos las plantas o lavamos el auto con agua potable”, advirtió la directiva.
La empresa también impulsa un proyecto junto a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba para investigar, mediante herramientas de neuromarketing, qué tipo de mensajes generan un cambio real en los hábitos de consumo.
El objetivo es comprender si las personas reaccionan más ante mensajes positivos, preventivos o escenarios más alarmantes vinculados a la escasez de agua.

Menor consumo, pero todavía lejos de los estándares internacionales
Las estadísticas muestran avances en la conciencia ciudadana, aunque todavía persisten niveles elevados de consumo.
Hace una década, el promedio en Córdoba alcanzaba los 600 litros diarios por persona. Actualmente, según Aguas Cordobesas, el consumo oscila entre 150 y 400 litros diarios dependiendo de la época del año y las temperaturas.
Sin embargo, la cifra continúa por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que establece que 100 litros diarios por persona son suficientes para cubrir las necesidades básicas.
Entre las principales fuentes de derroche aparecen el riego de jardines, el recambio de agua en piletas y las pérdidas internas en los hogares, especialmente canillas y sanitarios con filtraciones.
La situación se vuelve más crítica por las características geográficas de Córdoba, una provincia sin grandes afluentes naturales y altamente dependiente del régimen de lluvias.
“Cuando hay abundancia, la percepción de escasez disminuye y también baja la responsabilidad en el uso. En regiones donde el acceso al agua es más limitado, suele existir una mayor conciencia”, explicó Barrientos.

Tecnología e inteligencia artificial para mejorar la eficiencia
La innovación tecnológica ocupa un lugar central dentro de la estrategia de la compañía. Desde su centro de operaciones técnicas, Aguas Cordobesas monitorea en tiempo real el funcionamiento del sistema de distribución y las redes de la ciudad.
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial y automatización permite optimizar la asignación de cuadrillas, detectar pérdidas de agua con mayor rapidez y analizar datos históricos para anticipar eventos o posibles fallas.
Barrientos aclaró que la IA funciona como un complemento para potenciar la capacidad operativa y no como un reemplazo del trabajo humano.
“La inteligencia artificial es un gran aliado que nos ayuda a ganar eficiencia y anticiparnos, pero siempre bajo supervisión y análisis crítico de las personas”, indicó.
Actualmente, la empresa produce más de 180 millones de metros cúbicos de agua al año y sostiene una red superior a los 4.900 kilómetros. Además, realiza más de 4.000 análisis mensuales para garantizar la calidad del servicio.
Economía circular y compromiso social
La sustentabilidad también se refleja en los procesos internos de economía circular. Uno de los principales proyectos consiste en la valorización de los barros residuales generados durante la potabilización, que luego son reutilizados como material de relleno mediante convenios con Cormecor.
La compañía también impulsa políticas de reciclaje, separación y recuperación de residuos en distintas áreas operativas.
En paralelo, mantiene una fuerte agenda de articulación con organizaciones sociales y educativas como Fundación Junior Achievement, Córdoba Mejora, Casa Ronald McDonald y Banco de Alimentos.
Uno de los datos que la empresa destaca es el nivel de participación interna: el 30% de sus colaboradores forma parte de programas de voluntariado corporativo vinculados a educación, salud, inclusión y acompañamiento social.
Además, Aguas Cordobesas desarrolla iniciativas de empoderamiento femenino orientadas a fortalecer el espíritu emprendedor y la autonomía económica de mujeres de distintos sectores.
Los desafíos para 2026
De cara a los próximos años, la empresa proyecta profundizar cuatro ejes estratégicos: expansión del servicio, innovación tecnológica, economía circular y fortalecimiento del vínculo con la comunidad.
En ese marco, continuará acompañando a la Municipalidad de Córdoba en el plan “Más agua, más salud”, mientras avanza en nuevas herramientas digitales y procesos basados en inteligencia artificial para eficientizar la operación.
La agenda también contempla ampliar programas educativos, fortalecer alianzas con organizaciones del ecosistema local y potenciar el voluntariado interno.
Todo esto se integrará bajo la campaña institucional 2026: “El futuro, nuestro compromiso”, una consigna que, según Barrientos, resume la visión de la compañía frente a uno de los principales desafíos ambientales de las próximas décadas: garantizar el acceso sostenible al agua.
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