Con 75 años de trayectoria y el impulso de su cuarta generación familiar, Café Conquistadores presentó una nueva estrategia comercial basada en transparentar el negocio del café, eliminar costos ocultos y construir relaciones más eficientes y sustentables con bares, cafeterías, hoteles y operadores gastronómicos.
En un contexto donde la gastronomía enfrenta costos crecientes, márgenes cada vez más ajustados y consumidores más exigentes, la histórica empresa cordobesa busca reposicionarse a través de un modelo centrado en la cercanía, la flexibilidad y el acompañamiento estratégico a los negocios gastronómicos.
La historia de la compañía comenzó en los años 50 de la mano de Ernesto Martínez Gomariz, fundador de la tradicional marca Permeke, un nombre que durante décadas estuvo presente en bares, hoteles y confiterías de distintas provincias argentinas. Desde entonces, la empresa atravesó diversos contextos económicos y cambios en los hábitos de consumo, manteniendo una misma filosofía: construir relaciones de largo plazo y acompañar el crecimiento de sus clientes.
Hoy, cuatro generaciones después, la familia Martínez impulsa una nueva evolución del negocio cafetero con Café Conquistadores, entendiendo que el café dejó de ser solamente un insumo para transformarse en una decisión estratégica dentro del sector gastronómico.
“Con el tiempo entendimos algo muy importante: para nuestros clientes el café nunca fue solamente café. Detrás de cada taza hay costos, estructura, empleados, experiencia, rentabilidad y un negocio que necesita funcionar todos los días. Por eso creemos que el proveedor tiene que transformarse en un aliado estratégico y no limitarse solamente a vender productos”, señaló Diego Martínez, actual manager de Café Conquistadores.
Un nuevo modelo basado en transparencia y flexibilidad
La transformación de Café Conquistadores implica una redefinición completa de la relación comercial con cafeterías y operadores gastronómicos.
La nueva estrategia parte de una idea concreta: transparentar el precio real del café. La compañía sostiene que durante años muchos negocios terminaron pagando dentro del valor del producto estructuras comerciales, maquinaria o servicios que no siempre necesitaban.
Frente a eso, desarrollaron un esquema más flexible donde cada cliente puede decidir cómo operar, qué servicios contratar y cómo construir su propia estructura de costos, eliminando gastos innecesarios y generando una relación más clara y sustentable entre proveedor y cliente.

“Hoy la verdadera innovación no pasa solamente por el producto. También pasa por construir relaciones comerciales más honestas, más eficientes y más sostenibles”, destacó Martínez.
El modelo propone abandonar la lógica tradicional del proveedor que simplemente entrega café para transformarse en un socio estratégico que participa activamente en el crecimiento del negocio gastronómico.
“Si al cliente le va bien, nosotros también crecemos. La idea es dejar de ser un proveedor más para convertirnos en un aliado estratégico”, explicó.
La evolución del consumo y el auge del café de especialidad
La reconversión de Café Conquistadores se da en paralelo con una transformación del mercado cafetero argentino, impulsada principalmente por el crecimiento de las cafeterías de especialidad y el cambio en el perfil del consumidor.
Desde la compañía aseguran que el café tradicional y el de especialidad hoy conviven, aunque el consumidor actual muestra cada vez más interés por conocer el origen del grano, los procesos productivos y las distintas variedades.
En ese contexto, la empresa trabaja con café de importación directa desde productores de Brasil y Perú, desarrollando vínculos de largo plazo enfocados en calidad, trazabilidad y sustentabilidad.
A partir de esas alianzas, Café Conquistadores desarrolla perfiles de tostado y blends adaptados según las necesidades y estilos de cada cliente gastronómico, combinando procesos industriales con una mirada artesanal sobre el producto.

“Tenemos una estructura flexible que nos permite acompañar distintos perfiles de clientes. No creemos en modelos rígidos. Creemos en construir relaciones duraderas entendiendo qué necesita realmente cada negocio”, explicó Ezequiel Martínez, gerente Comercial de la compañía.
Integración vertical y capacidad operativa
Uno de los principales diferenciales de la compañía es su capacidad de integración vertical. La empresa controla distintas etapas de la cadena de valor: importa granos, realiza el tostado, fabrica envases y desarrolla parte de sus propias maquinarias.
Además, impulsa un modelo abierto en materia de equipamiento y asistencia técnica. A diferencia de los sistemas tradicionales donde muchas cafeterías quedan atadas a contratos rígidos o estructuras cerradas, Café Conquistadores propone que cada cliente pueda invertir en equipamiento propio y contratar soporte técnico únicamente cuando lo necesite.
La firma también desarrolla otras unidades vinculadas a la industria alimenticia bajo Conquistadores Alimentos, elaborando productos para gastronomía e instituciones como flanes, postres, gelatinas, cacao soluble y fécula de maíz.
La empresa cuenta con certificaciones IRAM, BPM y HACCP, además de líneas certificadas Kosher y aptas para celíacos, garantizando estándares de calidad y seguridad alimentaria para distintos segmentos del mercado.
Actualmente, Café Conquistadores abastece a bares, cafeterías, hoteles, confiterías, operadores gastronómicos e instituciones en Córdoba, Catamarca, Santiago del Estero, Buenos Aires y otras provincias del país.
Cuarta generación y visión de futuro
La nueva etapa de crecimiento está liderada por Diego Martínez y Ezequiel Martínez, representantes de la tercera y cuarta generación familiar, quienes buscan combinar la experiencia acumulada durante más de siete décadas con una mirada moderna sobre el negocio gastronómico argentino.
Para Ezequiel Martínez, el desafío actual no pasa solamente por sostener la historia de la empresa, sino por reinterpretarla frente a un mercado que cambia constantemente.
“Hoy el proveedor no tiene que ser alguien que solo te ofrece productos, sino que tiene que ser un aliado estratégico dentro del negocio”, sostuvo.
La incorporación de nuevas tecnologías, la modernización de procesos productivos, la inversión en marketing y capacitación y el fortalecimiento de vínculos directos con productores forman parte del plan de crecimiento diseñado para los próximos años.
“Somos una empresa que atravesó distintos contextos económicos, cambios de mercado y transformaciones en los hábitos de consumo. Esa experiencia nos enseñó que la capacidad de adaptación y la cercanía con el cliente son fundamentales para crecer”, remarcaron.
Con una mirada puesta en la expansión nacional y futuras posibilidades de exportación, Café Conquistadores busca consolidar un modelo más transparente, eficiente y humano dentro del sector gastronómico.
“Después de 75 años no buscamos solamente continuar una historia familiar. Queremos construir una nueva manera de relacionarnos con el sector gastronómico argentino: más transparente, más eficiente y más humana”, concluyó.







