Cobrar por transferencia debería ser una de las tareas más simples para cualquier emprendedor o pyme. Sin embargo, para miles de organizaciones argentinas, el proceso suele convertirse en una rutina de planillas de Excel, comprobantes enviados por WhatsApp, pagos difíciles de identificar y recordatorios constantes a clientes que olvidaron abonar. Ese trabajo administrativo silencioso consume tiempo, genera errores y dificulta el crecimiento de los negocios.
Con la premisa de que la tecnología debe eliminar fricciones operativas, la fintech cordobesa ChytaPay desarrolló una plataforma que automatiza todo el ciclo de cobranza mediante transferencias bancarias. La solución combina identificación automática de pagos, conciliación en tiempo real y recordatorios por WhatsApp, permitiendo que empresas y profesionales cobren de manera más rápida y ordenada.
Fundada por Alfonso Del Boca y Martín Costamagna, la startup ya cuenta con 185 clientes activos, procesó más de 8.000 pagos y canalizó más de $320 millones desde su lanzamiento en marzo de 2025. Con el respaldo de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, ahora busca consolidarse en el mercado argentino y preparar el salto hacia otros países de Latinoamérica.
El costo oculto de cobrar por transferencia
La historia de ChytaPay comenzó en una situación tan común como un asado entre amigos. En medio de una conversación surgió una queja recurrente: las dificultades para cobrar expensas mediante transferencias bancarias.
«No sabés qué dolor que es cobrar las expensas por transferencia», recuerda Del Boca sobre aquella charla que terminó convirtiéndose en una oportunidad de negocio.
A partir de su experiencia trabajando en la administración de un core bancario, el emprendedor identificó rápidamente que el problema no estaba en la transferencia como medio de pago, sino en todo lo que ocurre después.

Por un lado, la conciliación de los pagos. Cuando varias personas transfieren montos similares, identificar quién pagó, qué concepto abonó y cuándo lo hizo puede convertirse en una tarea manual interminable. Por otro, la morosidad involuntaria. Según Del Boca, gran parte de los atrasos no responde a una decisión deliberada de no pagar, sino simplemente al olvido.
El resultado es conocido por administradores de consorcios, academias deportivas, colegios, profesionales independientes, aseguradoras y pymes de servicios: horas dedicadas a revisar movimientos bancarios, actualizar planillas de Excel y enviar recordatorios de pago.
Una billetera virtual diseñada para cobrar mejor
Con ese diagnóstico, Del Boca convocó a Martín Costamagna, ingeniero con más de una década de experiencia en desarrollo de software, y juntos comenzaron a diseñar una solución enfocada en automatizar el ciclo completo de cobranza.
La plataforma funciona como una billetera virtual especializada en cobros recurrentes. El sistema asigna múltiples CVU a clientes o conceptos específicos y permite identificar automáticamente cada transferencia recibida.
El proceso se desarrolla en tres etapas:
- El usuario configura los cobros recurrentes y carga la información de sus clientes.
- ChytaPay envía solicitudes y recordatorios automáticos mediante WhatsApp.
- Cuando el cliente realiza la transferencia desde cualquier banco o billetera virtual, el sistema identifica el pago, lo concilia automáticamente y genera el comprobante correspondiente.
La acreditación demora en promedio apenas 12 segundos y toda la información queda registrada en un tablero centralizado.
De esta manera, la plataforma elimina uno de los principales obstáculos para la adopción masiva de las transferencias como método de pago: la gestión administrativa posterior.
De una reformulación obligada al crecimiento sostenido
El camino emprendedor no estuvo exento de desafíos. Durante el primer año, el equipo desarrolló una versión inicial del producto que luego debió ser replanteada debido a cambios regulatorios vinculados al débito automático y la implementación de la transferencia full.
«Ahí medio que se nos cayó nuestro aplicativo y tuvimos que refactorizarlo en lo que hoy es ChytaPay», explica Del Boca.
La versión actual comenzó a operar en marzo de 2025 y desde entonces mostró una evolución sostenida.
En apenas 15 meses de actividad, la fintech alcanzó:
- 185 clientes activos.
- Más de 8.000 pagos procesados.
- $320 millones canalizados a través de la plataforma.
La mayor parte de los usuarios proviene del segmento de emprendedores, profesionales independientes y pequeñas empresas que anteriormente administraban sus cobros de forma manual.
«Estamos intentando abarcar todo ese nicho que está desatendido por las entidades bancarias tradicionales y por las billeteras, simplificándole la manera de cobrar», señala el cofundador.
La propuesta comercial de ChytaPay busca reducir barreras de entrada para nuevos usuarios. La empresa ofrece dos meses de prueba gratuita y luego aplica una comisión equivalente al 1% más IVA sobre los cobros recibidos, sin costos fijos mensuales ni mínimos de facturación.
El esquema está diseñado para que el costo del servicio se compense con el ahorro de tiempo administrativo y la reducción de la morosidad.
Para organizaciones que manejan grandes volúmenes de pagos recurrentes, la automatización representa una mejora operativa significativa y permite escalar sin aumentar la carga administrativa.

El desafío de convertirse en un jugador regional
Actualmente, la compañía concentra sus esfuerzos en el segmento B2B, donde encontró la mayor demanda y validación de mercado. Además de seguir sumando clientes, trabaja en integraciones con sistemas de gestión, ERP y CRM que requieren automatización de cobros recurrentes.
La visión de largo plazo apunta a convertir a ChytaPay en una plataforma de referencia para la gestión de cobros mediante transferencias en América Latina.
México y Colombia aparecen como los primeros mercados potenciales debido a similitudes en la infraestructura bancaria y en los procesos de pagos digitales.
Sin embargo, el foco inmediato continúa siendo Argentina. «Queremos terminar de validar el producto y cubrir las distintas necesidades de quienes cobran por transferencia», sostiene Del Boca.







