En una planta ubicada en barrio Ciudadela, en Córdoba capital, Figmay fabrica desde hace cinco décadas equipamiento científico e industrial utilizado por empresas, laboratorios, universidades y centros de investigación de distintos países de América Latina.
Entre sus clientes aparecen organismos como CONICET, CONAE, ARSAT, INTA e INTI, además de compañías privadas como Arcor, YPF y Umicore. Así, la firma desarrolla actualmente más de 30 modelos de equipos y reúne más de 170 proyectos e instalaciones de plantas completas.
La empresa fue fundada por Alfredo Mayer, quien inició la actividad produciendo piezas básicas de vidrio para laboratorios con el apoyo de su esposa, Gladys Ferreyra al frente del sector contable-financiero.
Con el paso de los años, la búsqueda constante de nuevas tecnologías y el contacto con los principales centros de desarrollo internacionales impulsaron una transformación que llevó al negocio hacia equipamientos cada vez más sofisticados.

Hoy la segunda generación participa activamente en la gestión. Ezequiel lidera Investigación y Desarrollo, Alfredo hijo está al frente de Producción, Desirée conduce Comercio Exterior y, por último, Luciano Mayer acompaña en el área legal.
“Lo que más nos identifica es poder unir la experiencia de mi padre con la innovación que traemos nosotros. Esa combinación entre conocimiento acumulado y búsqueda constante de nuevas oportunidades es lo que nos permitió seguir creciendo”, destacó Desirée Mayer.
De mayor a menor
Actualmente, la empresa desarrolla soluciones personalizadas para industrias, laboratorios y centros de investigación que requieren equipamientos específicos para sus procesos productivos o trabajos tecnológicos.
Reactores químicos, destiladores, evaporadores, extractores, plantas piloto y sistemas completos forman parte de una cartera que se adapta a cada necesidad. La compañía trabaja con sectores tan diversos como el farmacéutico, químico, alimenticio, minero, biotecnológico y petroquímico.
Por otro lado, en los últimos años incorporó una línea de equipos fabricados en serie destinada a pequeños productores y emprendedores. La propuesta permite acceder a tecnología similar a la utilizada por grandes compañías, pero adaptada a escalas más reducidas.
Al respecto, Mayer indicó: “Una persona que quiere producir aceites esenciales o desarrollar sus propios productos puede trabajar con la misma tecnología que utilizan grandes empresas como YPF o Arcor, pero en una escala adecuada para su emprendimiento”.

Brasil y la búsqueda de nuevos mercados
Actualmente Figmay exporta sus desarrollos a distintos países de América Latina y trabaja para consolidar una nueva etapa de crecimiento internacional. El principal objetivo es Brasil y en este marco la compañía avanza en la apertura de una sucursal comercial que le permitirá tener presencia directa en ese país, conocer mejor a los clientes y agilizar la atención de iniciativas.
El plan contempla finalizar durante este año los aspectos legales y administrativos necesarios para iniciar operaciones. “Brasil necesita este grado de tecnología y entendemos que estar presentes allá nos va a permitir responder más rápido y construir relaciones más sólidas”, sostuvo Mayer.
La iniciativa representa uno de los proyectos estratégicos más importantes para la firma en los próximos años y forma parte de una visión orientada a consolidar el posicionamiento de la compañía como referente latinoamericano en equipamiento de vidrio de alta complejidad.

Desembarco en la perfumería fina
Mientras fortalece su expansión internacional, la empresa también trabaja en nuevos desarrollos dentro del mercado argentino. Uno de ellos surge de una alianza con Amparo Molar, artista e investigadora especializada en creación olfativa y directora de La Lágrima.
La propuesta fusiona la experiencia de Figmay en equipamiento técnico con el trabajo de investigación botánica, formulación y diseño aromático desarrollado por Molar. Como resultado, ambas organizaciones avanzan en la creación de un equipo de destilación específico para perfumería fina.

La iniciativa incluirá además talleres, espacios de formación e instancias de experimentación orientadas a profesionales y emprendedores del sector. “Ya realizamos talleres conjuntos de destilación y perfumería y estamos organizando nuevas ediciones, con el objetivo de crear un espacio de alto nivel que integre formación, investigación, creación y producción”, concluyó Mayer.







