Ubicado frente a la imponente Laguna del Inca y a solo 160 kilómetros de Santiago de Chile, Ski Portillo se consolida como uno de los destinos de nieve más tradicionales y exclusivos de Sudamérica. Con una capacidad limitada a apenas 500 huéspedes y una filosofía alejada de la lógica masiva de los grandes complejos internacionales, el centro chileno busca reforzar su presencia en mercados estratégicos como Córdoba, apostando a una experiencia íntima, familiar y enfocada en la desconexión.
“Portillo es un lugar muy especial porque mantiene un concepto que hoy prácticamente no existe: un centro de esquí independiente, familiar y pensado para disfrutar la montaña sin las distracciones de la vida cotidiana”, explica Alejandro Goich, director de marketing y ventas de Ski Portillo.
La propuesta del histórico resort chileno combina esquí de alto nivel con una hotelería de montaña que prioriza el servicio personalizado y la convivencia entre huéspedes. El complejo funciona bajo el concepto “ski-in/ski-out”, permitiendo salir directamente desde el hotel hacia las pistas, sin necesidad de traslados internos ni largas distancias.

Una historia ligada a la tradición andina
La historia de Portillo comenzó en la década de 1940, cuando el Estado chileno impulsó su construcción para promover el turismo de montaña. El hotel fue inaugurado en 1949, aunque su gran transformación llegó en 1961, cuando pasó a manos de la familia Purcell.
Desde entonces, la administración se mantiene en la misma familia, que continúa viviendo en el hotel durante toda la temporada de nieve y supervisando personalmente cada detalle de la operación.
Uno de los hitos que marcó la proyección internacional del centro fue la realización del Campeonato Mundial de Esquí de 1966, evento que posicionó a Portillo en el mapa global de los deportes invernales.
“Hoy seguimos manteniendo ese espíritu original. No queremos convertirnos en un centro industrializado ni perder el vínculo humano que caracteriza a Portillo”, sostiene Goich.

El “crucero de montaña”
Lejos de la lógica de los grandes resorts integrados a cadenas internacionales o sistemas de pases corporativos, Portillo apuesta a una experiencia distinta, que el propio equipo define como un “crucero de montaña”.
El objetivo es que los visitantes permanezcan dentro del complejo disfrutando no solo del esquí, sino también de las actividades sociales y recreativas que propone el hotel. Por decisión conceptual, las habitaciones no cuentan con televisión. La intención es fomentar el encuentro entre las personas, las conversaciones junto a la chimenea y la conexión con el entorno natural.
La propuesta se completa con piscinas templadas, gimnasio, clases de yoga, un polideportivo y espectáculos musicales en vivo todas las noches.
“El foco está puesto en compartir tiempo en familia o con amigos. Mucha gente vuelve todos los años y ya se conocen entre ellos. Hay generaciones enteras que aprendieron a esquiar en Portillo y siguen regresando”, destaca Goich.

Un destino internacional con fuerte presencia familiar
El perfil del visitante de Portillo está marcado principalmente por el turismo familiar. El centro recibe desde niños que comienzan a esquiar a los cuatro años hasta deportistas avanzados y profesionales.
Estados Unidos se mantiene como el principal mercado internacional del resort, seguido por Brasil. Argentina y Chile ocupan el tercer y cuarto lugar en cantidad de visitantes.
Dentro del mercado argentino, mendocinos y sanjuaninos representan una parte importante de la demanda debido a la cercanía geográfica. Sin embargo, la empresa busca recuperar el flujo histórico de turistas provenientes de Córdoba.
“Córdoba siempre fue un mercado relevante para nosotros y queremos volver a fortalecer ese vínculo”, señala el ejecutivo.
Además del público familiar, el complejo también atrae a grupos jóvenes y universitarios gracias a opciones de alojamiento más accesibles, como el Inca Lodge.

Temporada 2026: programas, promociones y experiencias
Para la temporada de invierno 2026, que se extenderá del 20 de junio al 26 de septiembre, Portillo reforzará su propuesta integral orientada tanto a familias como a grupos de amigos y esquiadores internacionales.
La comercialización se estructura en formatos “Ski Week” de siete noches y “Mini Week” de tres o cuatro noches. Los programas incluyen alojamiento, comidas diarias, pases de esquí y acceso completo a las instalaciones del hotel, entre ellas piscina temperada, sauna, jacuzzi y gimnasio.
Además, el centro ofrecerá promociones especiales como programas con un niño gratis en determinadas fechas, traslados incluidos durante temporada alta y beneficios combinados con experiencias en viñas chilenas.
Otro de los ejes fuertes será la agenda de actividades complementarias. A las tradicionales jornadas de esquí se suman propuestas de après-ski que incluyen clases de yoga, cine, actividades infantiles, degustaciones de vinos, cenas temáticas y música en vivo.

La escuela de esquí continúa siendo uno de los principales diferenciales del complejo. Reconocida internacionalmente, reúne instructores con experiencia en centros de esquí de Sudamérica, Norteamérica, Europa y Japón, ofreciendo clases colectivas y privadas para todos los niveles.
En paralelo, uno de los atributos más valorados por los visitantes sigue siendo la baja densidad de esquiadores en las pistas. Gracias al límite de huéspedes y al control de capacidad diaria, Portillo garantiza andariveles con mínimos tiempos de espera y pistas más despejadas que otros grandes centros de esquí de la región.
Más de 30 pistas y temporada hasta septiembre
En materia deportiva, Portillo cuenta con más de 30 pistas y 14 medios de elevación, preparados tanto para principiantes como para esquiadores avanzados.
La escuela de esquí es otro de los pilares del complejo. Según Goich, una persona que nunca esquió puede adquirir nociones básicas en apenas uno o dos días y alcanzar un nivel intermedio tras una semana de estadía.
La temporada 2026 comenzará el 20 de junio y se extenderá hasta finales de septiembre, dependiendo de las condiciones climáticas. El centro comercializa principalmente paquetes cerrados bajo formatos “Ski Week” y “Mini Week”, que incluyen alojamiento, medios de elevación y pensión completa.

Los valores parten desde aproximadamente US$ 1.700 por persona por semana en opciones como el Inca Lodge, aunque las tarifas varían según el tipo de habitación y hotel elegido.
Con altos niveles históricos de ocupación —que alcanzaron el 85% en temporadas anteriores—, Portillo busca sostener su posicionamiento como uno de los destinos más exclusivos y auténticos de la Cordillera de los Andes, apostando a una experiencia donde la nieve convive con la hospitalidad tradicional y el contacto humano.







