Desde el próximo 1 de junio, La Anónima asumirá el control de las superficies minoristas que hoy funcionan dentro de los 12 Paseo Libertad distribuidos en el interior. La transición incluye el traspaso de más de 1.600 empleados, además de inventarios, mercadería, sistemas operativos y procesos logísticos. El objetivo es dejar todo listo antes del cierre formal de la operación.
Por el momento, gran parte de los locales comenzó con tareas de recuento de stock y reorganización interna, lo que explica la menor reposición de productos y las promociones de liquidación que ya pueden verse en varias sucursales.
Aunque el cierre formal de la compra está previsto para el 1 de junio, las tiendas no reabrirán automáticamente bajo la nueva bandera. Cada local permanecerá cerrado durante algunos días para avanzar con tareas de reabastecimiento, adecuación operativa y adaptación de procesos internos.
La Anónima deberá integrar sistemas, reorganizar proveedores y redefinir el funcionamiento comercial de cada superficie antes de normalizar completamente la operación.
La expansión más importante en años
Con fuerte presencia histórica en la Patagonia y el interior del país, La Anónima viene consolidando su crecimiento en formatos de grandes superficies y consumo masivo.
La incorporación de los supermercados de Paseo Libertad le permitirá ganar escala en mercados estratégicos donde hasta ahora tenía menor presencia, especialmente en provincias del centro y norte argentino.
La operación también marca un cambio relevante dentro del mapa supermercadista nacional, en un contexto donde las cadenas buscan ganar volumen, eficiencia logística y mayor capilaridad territorial frente a un consumo cada vez más retraído.
El desafío: mantener la operación y redefinir la identidad comercial
En la primera etapa, el foco estará puesto en estabilizar el funcionamiento diario: reponer mercadería, normalizar el abastecimiento y garantizar la continuidad laboral durante la transición.
Después llegará una segunda fase más profunda, vinculada a la adaptación de los locales al modelo comercial de La Anónima. Eso incluirá cambios en surtidos, marcas, proveedores y posiblemente en la identidad visual de las tiendas.
La compañía buscará imprimir su propio ADN comercial en espacios históricamente asociados a Libertad, una marca con fuerte presencia regional y años de reconocimiento en el interior argentino.








