El ecosistema fintech argentino dejó de ser un actor marginal para convertirse en uno de los principales motores del crédito en el país. Según el último Informe de Crédito Fintech elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y la Cámara Argentina Fintech, 8,1 millones de personas ya tienen algún tipo de crédito otorgado por plataformas tecnológicas, lo que equivale a casi 4 de cada 10 usuarios del sistema financiero formal.
El dato refleja un crecimiento explosivo del sector: en apenas dos años, la cantidad de usuarios fintech aumentó un 121%, pasando de 3,7 millones a más de 8 millones de clientes activos. En paralelo, el sistema financiero total —incluyendo bancos, fintech y otros proveedores no financieros— pasó de 16,5 millones a 21 millones de personas con acceso al crédito.
“El mayor aporte de las fintech es haber incorporado al sistema formal a personas que antes eran invisibles para el crédito”, explicó Alejandro Tejera Vacas, director de Comunicación de la Cámara Argentina Fintech.
Según detalló, el fenómeno fintech permitió que millones de trabajadores informales, monotributistas, autónomos y personas sin historial bancario pudieran acceder por primera vez a financiamiento formal y comenzar a construir antecedentes crediticios.

“El sistema tradicional históricamente se enfocó en una parte reducida de la población por cuestiones de rentabilidad. La tecnología permitió ampliar esa frontera y llegar a sectores que antes no eran considerados sujetos de crédito”, señaló.
El informe muestra que las fintech ya originan el 25% de los créditos vigentes del sistema financiero argentino, con 9,8 millones de asistencias activas. Sin embargo, el volumen prestado todavía representa apenas el 3,3% del total del mercado, lo que refleja el perfil de préstamos de bajo monto que caracteriza al sector.
Actualmente, el crédito promedio fintech asciende a $541.394, muy por debajo de los $988.106 de otros proveedores no financieros y de los más de $4,1 millones promedio que otorgan los bancos tradicionales.
“La relación entre banca y fintech no es de reemplazo sino de complementariedad”, sostuvo Tejera Vacas. “Las fintech funcionan como una puerta de entrada. Muchas personas comienzan tomando pequeños créditos digitales y luego, con historial construido, pueden acceder a productos bancarios de mayor plazo y mejores condiciones”.
El esquema operativo también marca diferencias importantes respecto de la banca tradicional. Las fintech no realizan intermediación financiera con depósitos de terceros. Según explicó el directivo, los fondos depositados en billeteras virtuales permanecen encajados al 100% en el Banco Central, mientras que los préstamos se financian con capital propio o líneas tomadas específicamente para ese fin.
“Las fintech prestan sobre su propio patrimonio. El riesgo lo asumen directamente las empresas y no los ahorros de los usuarios”, indicó.
Otro dato destacado del informe es que 2,3 millones de personas operan exclusivamente con plataformas fintech, sin ningún vínculo crediticio con bancos tradicionales. Al mismo tiempo, otros 5,8 millones utilizan estas herramientas como complemento del sistema bancario.
El perfil de los usuarios también muestra características distintivas. El 53% de los clientes fintech son mujeres y más de la mitad tiene entre 18 y 39 años, una participación considerablemente superior a la observada en las entidades financieras tradicionales.
Para la Cámara Argentina Fintech, la irrupción tecnológica modificó por completo la lógica del sistema financiero argentino.
“Pasamos de un modelo de pocas empresas para pocas personas a uno de muchas empresas para todos”, resumió Tejera Vacas.
La digitalización también aceleró cambios estructurales en toda la industria. Entre ellos, la aparición de cuentas remuneradas, la reducción de costos de cambio entre entidades y una mayor competencia por captar usuarios.

“Hoy cualquier persona puede abrir una cuenta o usar una billetera virtual desde el celular. Eso generó una democratización enorme del acceso financiero”, sostuvo.
El trabajo también advierte que la expansión del crédito convivió durante el último año con un aumento de la morosidad. La mora operativa de la cartera fintech —retrasos de entre 30 y 360 días— se estabilizó alrededor del 22% desde noviembre de 2025, aunque el stock de créditos incobrables continuó creciendo.
Sin embargo, el impacto sistémico sigue siendo limitado: el crédito fintech en mora representa el 8% del volumen total con atraso del sistema financiero, frente al 74,1% correspondiente a entidades bancarias y el 17,9% de otros proveedores no financieros.
Además, los indicadores tempranos de deterioro, conocidos como “roll rates”, comenzaron a mostrar señales de desaceleración desde fines de 2025, tanto en fintech como en bancos y otros jugadores del sistema.
En paralelo, el informe subraya que Argentina continúa teniendo uno de los niveles de crédito privado más bajos de la región. El financiamiento al sector privado representa apenas el 13,1% del PBI, muy lejos del promedio latinoamericano de 47,8% y de países como Chile y Brasil, donde supera el 74%.
En ese contexto, desde la industria sostienen que la expansión fintech puede ser clave para profundizar el sistema financiero argentino.
“Argentina necesita más crédito, más innovación y más competencia. Las fintech demostraron que es posible ampliar el acceso al financiamiento con modelos más ágiles, flexibles y eficientes”, afirmó Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech.








