La última encuesta de Latam Pulse, elaborada por AtlasIntel en conjunto con Bloomberg, confirma un escenario de alta sensibilidad social en Argentina: la evaluación del gobierno de Javier Milei convive con una persistente preocupación por la economía, una percepción elevada de riesgo político y una marcada polarización.
El relevamiento traza un mapa complejo donde las expectativas a futuro no logran compensar el malestar presente.
Caída de imagen y desgaste en la gestión
Muchas encuestadoras ya trabajan con la mira puesta en posibles escenarios de cara a las elecciones presidenciales de 2027, buscando señales del humor social sobre los principales actores políticos. En ese contexto, el estudio detecta una caída generalizada en los niveles de adhesión.
En marzo, tanto la imagen como la evaluación de gestión de Javier Milei volvieron a retroceder. El Presidente registró 37% de imagen positiva frente a 62% negativa. En paralelo, el 61,6% desaprobó su gestión y el 36,4% la aprobó: cinco puntos menos que en febrero y el nivel más bajo desde su asunción.
Según el informe, el mandatario —que había liderado el ranking de imagen desde el inicio de su gobierno— descendió al tercer lugar.
Ranking de dirigentes: caídas generalizadas
El deterioro no es exclusivo del oficialismo. La encuesta muestra un escenario de debilidad transversal en la dirigencia política.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof encabeza el ranking con 38% de imagen positiva, aunque con 54% negativa (saldo de -16 puntos). Comparte nivel de apoyo con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que presenta 60% de imagen negativa, evidenciando mayores niveles de rechazo.
Kicillof aparece como la principal referencia opositora entre quienes rechazan al oficialismo, aunque sin lograr consolidar una imagen ampliamente favorable. En tanto, Bullrich mantiene un núcleo de respaldo en sectores de centroderecha, pero sin expansión significativa.
En un panorama de retrocesos, la vicepresidenta Victoria Villarruel es la única dirigente con una mejora relativa reciente. Sin embargo, sus números siguen siendo negativos: 20% positiva y 65% negativa.
El resto del sistema político muestra indicadores aún más débiles. Cristina Fernández de Kirchner registra 34% positiva y 60% negativa; Mauricio Macri alcanza 24% positiva y 67% negativa; mientras que Sergio Massa obtiene 22% positiva frente a 67% negativa.
Entre figuras del oficialismo, Martín Menem (31% positiva), Santiago Caputo (25%) y Karina Milei (19%) también exhiben altos niveles de rechazo, con saldos negativos pronunciados.
Economía: malestar presente y expectativas frágiles
Uno de los ejes centrales del informe es la evaluación económica. El Índice de Confianza del Consumidor se mantiene en terreno negativo, reflejando insatisfacción tanto con la situación actual como con el corto plazo.

Los encuestados califican de manera crítica la economía del país, la situación familiar y el mercado laboral. Si bien las expectativas a seis meses muestran cierta mejora relativa, no alcanzan niveles de optimismo.
La inflación sigue siendo un factor determinante. La percepción de suba de precios en los últimos meses continúa impactando en la vida cotidiana, mientras que las expectativas inflacionarias elevadas condicionan decisiones de consumo.
Principales problemas: la corrupción desplaza a la inflación
El informe también revela un cambio significativo en la agenda pública. La corrupción encabeza las preocupaciones con el 43,3% de las menciones, seguida por el desempleo (42,2%) y los altos precios junto a la inflación (35,3%).

Más atrás aparecen el debilitamiento de la democracia y las instituciones (31,4%), la situación económica general (29,6%) y la impunidad judicial (28,8%). Completan la lista la educación (17,6%), la inseguridad (16,1%), la presión impositiva y trabas a los negocios (14,3%), el narcotráfico (8,3%) y la obra pública (5,8%).
La evolución de estos indicadores muestra que la corrupción se consolidó como la principal preocupación en los últimos meses, desplazando a la inflación, que había dominado la agenda durante 2024 y buena parte de 2025.
Riesgo político y polarización
El índice de riesgo político refleja un nivel relevante de vulnerabilidad, asociado a tensiones institucionales, conflictividad social y problemas de seguridad. El informe advierte que estos factores pueden afectar la gobernabilidad y elevar la incertidumbre.
A esto se suma una fuerte polarización social, que atraviesa tanto el plano político como el económico y condiciona la dinámica pública.








