Marcelo Elizondo, presidente del Comité argentino de la International Chamber of Commerce, presentó la disertación “Nuevas condiciones para la competitividad en un mundo en pleno cambio” en un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba.
El evento tuvo lugar el pasado 21 de abril, con el propósito de reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que presenta el contexto internacional actual. “El comercio exterior ya no puede pensarse únicamente desde la lógica tradicional de exportaciones e importaciones, sino desde una transformación más profunda del sistema global”, planteó en primer lugar el también Director del Comité de Economía Internacional del CARI.
En este sentido, sostuvo que “hoy conviven dos planos que modifican el funcionamiento de los mercados”. “Por un lado, la geopolítica incluye muchísimo, afectando el funcionamiento de las cadenas de suministro”, detalló. Por otra parte, cuatro revoluciones en simultáneo “están permitiendo a las empresas tener resiliencia y generar negocios” -en sus palabras-.
Estas son la revolución de la información, sobre todo a través de la inteligencia artificial; la automatización y la robotización; la consolidación de la biociencia y, finalmente, la mutación de las organizaciones que según explicó “se están convirtiendo en entidades más abiertas, flexibles y horizontales, logrando trabajar en red”.

Para el especialista, esas transformaciones explican por qué, incluso en medio de un contexto inestable, el comercio mundial sigue creciendo. “El año pasado el mundo alcanzó un récord histórico de 35 billones de dólares en comercio internacional”, señaló, remarcando que la capacidad de adaptación de las empresas se volvió tan determinante como la coyuntura externa.
Materia pendiente
No obstante, Argentina todavía participa por debajo de su potencial. Actualmente genera apenas el 0,3% del comercio internacional, aunque por dimensión económica podría acercarse al 0,5%.
“El país mantiene el ratio de comercio internacional en relación al PBI más bajo de toda la región”, indicó y subrayó que es consecuencia de años de una economía “muy estatizada, muy intervenida, muy proteccionista y sobrerregulada”. Así, se limitó la convergencia tecnológica con otros mercados y redujo la presencia de firmas locales en cadenas globales de valor, lo cual se refleja en la estructura exportadora.
Apenas unas 70 compañías argentinas superan los 100 millones de dólares anuales en ventas al exterior, concentradas principalmente en el complejo agroproductivo, la energía, la industria automotriz, algunos segmentos mineros y servicios basados en conocimiento.
Igualmente, afirmó que se comenzó a transitar un proceso de corrección. En esa línea, vinculó la recuperación con el ordenamiento macroeconómico, la desregulación y apertura, aunque aclaró que “el proceso es largo”.

Córdoba, provincia protagonista
Dentro de ese escenario, Córdoba aparece como una de las provincias con mayor peso, concentrando cerca del 70% de las exportaciones nacionales junto a Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, Elizondo advirtió que sostener ese protagonismo dependerá también de decisiones locales orientadas a mejorar la competitividad.
Reducir presión impositiva, aumentar la eficiencia del aparato público y fortalecer la infraestructura son parte de esa agenda pendiente. En paralelo, destacó la necesidad de consolidar una “mesoeconomía más robusta”, entendida como la red de instituciones, universidades, cámaras y servicios técnicos que rodean a las empresas.
De esta manera, el analista proyectó una perspectiva positiva para este año. “Tanto Córdoba como la Argentina pueden alcanzar un récord histórico de exportaciones impulsadas por el desempeño de los principales sectores productivos y por una demanda internacional que, pese a la incertidumbre global, continúa mostrando dinamismo”, afirmó.
Competir hacia adentro
Igualmente, Elizondo remarcó que el crecimiento no alcanza por sí solo si no logra ampliarse la base de empresas que participan del comercio exterior. Desde su mirada, uno de los principales desafíos sigue siendo que más pymes puedan sostener su presencia internacional con volumen y continuidad.
Para eso, consideró necesario revisar la forma en que muchas compañías se organizan. Por lo tanto, “lo ideal sería acompañar el cambio con condiciones estructurales que permitan consolidarlo en el tiempo” -aseguró el especialista-.
Estabilidad cambiaria, acceso al crédito y modernización productiva aparecen, así, como variables centrales para que el nuevo escenario internacional pueda transformarse en una oportunidad sostenida para el entramado empresario local.







