El Mundial 2026 promete romper récords dentro y fuera de la cancha. La ampliación del torneo a 48 selecciones y 104 partidos convertirá a esta edición en la más extensa y comercial de la historia, con un despliegue que trasciende lo deportivo y transforma a la Copa del Mundo en una plataforma global de consumo, marketing y entretenimiento.
Las proyecciones de la FIFA estiman que los ingresos por patrocinios para el torneo oscilarán entre los US$ 2.500 millones y los US$ 3.000 millones, impulsados por acuerdos comerciales, activaciones de marca y licencias oficiales. El esquema de sedes compartidas entre Estados Unidos, México y Canadá amplifica además la escala del negocio, con 16 ciudades anfitrionas y millones de visitantes movilizados por el evento.
El Mundial como plataforma global de consumo
La Copa del Mundo ya funciona hace años como uno de los escenarios más potentes para las marcas. Según datos difundidos por FIFA y estudios de marketing promocional, el Mundial de Qatar 2022 superó los 5.000 millones de espectadores globales y más del 70% de los fanáticos siguió los partidos acompañado, multiplicando la exposición de productos y campañas.
Además, estudios del sector señalan que el 83% de las personas recuerda una marca presente en productos promocionales que utiliza habitualmente, lo que explica por qué las empresas buscan integrarse cada vez más a la experiencia emocional del torneo.
Para el ciclo comercial 2023-2026, la FIFA proyecta ingresos cercanos a los US$ 669 millones vinculados específicamente a artículos promocionales y comercio electrónico. El negocio del merchandising oficial tuvo además un crecimiento exponencial: las licencias y productos asociados aumentaron entre 900% y 2400% frente a ediciones anteriores, superando incluso niveles de comercialización registrados en ligas como la NBA o la NFL.
Peluches, coleccionables y mascotas oficiales
Una de las compañías que busca capitalizar el fenómeno es Jazwares, la empresa de juguetes que forma parte del portafolio de inversiones de Warren Buffett y que obtuvo la licencia oficial de FIFA para desarrollar productos inspirados en el Mundial 2026.
La firma —propietaria de la marca Squishmallows— lanzó cerca de 20 artículos relacionados con la Copa del Mundo, entre ellos peluches, figuras coleccionables, réplicas del trofeo y accesorios vinculados al torneo.
La estrategia comercial pone especial foco en las mascotas oficiales del campeonato: Maple, Zayu y Clutch. Cada una representa a uno de los países anfitriones y está inspirada en animales emblemáticos de la región. El primero simboliza a Canadá a través de un alce; el segundo representa a México mediante un jaguar; y finalmente, el último encarna a Estados Unidos con un águila calva.
Un negocio que va mucho más allá del fútbol
La FIFA estima que solo las licencias comerciales generaron alrededor de US$ 769 millones durante el ciclo 2019-2022 gracias a la venta de productos oficiales. Para 2026, los países organizadores proyectan un incremento del 300% en las ventas relacionadas con el torneo frente a ediciones anteriores.
El crecimiento del Mundial como negocio también refleja una transformación más profunda: las grandes competencias deportivas dejaron de ser únicamente espectáculos deportivos para convertirse en ecosistemas de consumo, entretenimiento y experiencias de marca.







