El cambio en el contexto internacional podría modificar significativamente el comportamiento de las principales variables económicas argentinas durante el segundo semestre de 2026. Así lo plantea el analista financiero Salvador Di Stéfano, quien sostiene que la reciente distensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán abre una nueva etapa para los mercados globales y tendrá efectos directos sobre la economía local.
Según el especialista, el primer semestre estuvo marcado por el aumento del precio del petróleo derivado del conflicto entre ambos países. Ese escenario, que inicialmente parecía negativo, terminó beneficiando a la Argentina al mejorar los términos de intercambio y generar un mayor ingreso de divisas.
«Ante una crisis internacional surgió una oportunidad», resume Di Stéfano. El ingreso de dólares permitió fortalecer las reservas del Banco Central sin necesidad de expandir la base monetaria, mientras que el Gobierno mantuvo el equilibrio fiscal, uno de los principales pilares de su programa económico.
Un escenario inverso para la segunda mitad del año
La reciente firma de la paz entre Estados Unidos e Irán cambió el panorama. Con la caída esperada del precio del petróleo, Di Stéfano anticipa una reducción en el ingreso de divisas provenientes del sector energético, lo que provocaría una suba del tipo de cambio y una desaceleración de la inflación.
«Lo que va a suceder es exactamente lo inverso de lo que ya ocurrió», afirma.

En ese marco, proyecta que el dólar inició una trayectoria alcista que podría llevarlo hacia la zona de los $1.500. A la menor entrada de dólares por exportaciones energéticas se suman factores estacionales como la demanda vinculada al turismo y una menor liquidación de divisas.
El analista considera que el mercado busca un nuevo punto de equilibrio cambiario que no estará demasiado alejado de la evolución de los precios. Como referencia, recuerda que el dólar cerró 2025 en torno a los $1.457 y estima que la inflación de 2026 podría ubicarse cerca del 24% anual.
Inflación y dólar: una relación que cambia según el plazo
Para Di Stéfano, los indicadores financieros muestran señales diferentes según el horizonte temporal.
Las expectativas del mercado ubican la inflación de los próximos doce meses en torno al 22% anual, equivalente a un promedio mensual cercano al 1,7%. Sin embargo, el comportamiento de los bonos ajustados por inflación y de los instrumentos atados al dólar sugiere que, en el corto plazo, el tipo de cambio podría avanzar por encima de la inflación.

La situación sería distinta después de las elecciones. Según su lectura del mercado de deuda, a largo plazo el dólar podría crecer por debajo de la inflación, una señal de confianza en la estabilidad macroeconómica futura.
La Reserva Federal, el factor de incertidumbre global
Más allá de la situación argentina, Di Stéfano advierte que el principal foco de atención para los inversores continúa siendo Estados Unidos.
La Reserva Federal se encuentra en un proceso de redefinición de su estrategia monetaria y los mercados observan con atención cuál será el rumbo bajo el liderazgo de Kevin Warsh. Por el momento, no existen señales claras de una baja en las tasas de interés de corto plazo.
En paralelo, activos considerados refugio, como el oro, la plata y Bitcoin, muestran retrocesos respecto de sus máximos recientes, una señal que el analista interpreta como indicio de una menor tensión financiera internacional.
A esto se suman otros factores políticos que podrían influir en los mercados durante los próximos meses, entre ellos las elecciones presidenciales en Brasil y las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
Bonos, acciones y riesgo país
En el plano local, Di Stéfano considera que Argentina tiene prácticamente resuelto su esquema de financiamiento para 2026 y observa un panorama favorable para 2027.
Entre los factores que respaldan esta visión menciona la posibilidad de renovar acuerdos de financiamiento, obtener nuevos créditos respaldados por organismos internacionales y alcanzar un nuevo entendimiento con el Fondo Monetario Internacional.
De concretarse este escenario, el analista no descarta que el riesgo país caiga por debajo de los 400 puntos básicos, mejorando sustancialmente las condiciones de acceso al crédito para el Estado y las empresas.
Esta perspectiva también beneficia al mercado de capitales. Para Di Stéfano, las acciones podrían acompañar la mejora macroeconómica, especialmente aquellas compañías que presenten balances sólidos y perspectivas de crecimiento.
En ese sentido, destaca al sector bancario como uno de los más atractivos para los próximos meses y recomienda seguir de cerca la posible venta de Metrogas y la reorganización del negocio petrolero tras la baja del precio internacional del crudo.
Respecto de la renta fija, señala al bono AE38 como una de las alternativas más interesantes para inversores de largo plazo y al AN29 como una opción destacada para estrategias de corto plazo.
Un semestre con nuevas reglas
La principal conclusión del análisis es que la segunda mitad de 2026 tendrá características muy diferentes a las observadas en la primera parte del año. Mientras la inflación continuaría desacelerándose, el dólar mayorista avanzaría a un ritmo superior al de los precios y el riesgo país mantendría una tendencia descendente.
Para Di Stéfano, la combinación de disciplina fiscal, estabilidad monetaria y mejores condiciones financieras podría abrir una nueva etapa para los activos argentinos, aunque advierte qu el contexto internacional seguirá siendo una variable clave para monitorear.







