Grupo Libertad concretó un giro estratégico al acordar el traspaso de la operación de sus hipermercados a La Anónima, en una operación que redefine su posicionamiento en el mercado argentino. La compañía abandonará el negocio del retail para enfocarse exclusivamente en la gestión inmobiliaria y el desarrollo de centros comerciales.
La transacción implica que La Anónima asumirá la operación total de las tiendas que hasta ahora estaban bajo la órbita de Libertad, en un proceso que se completará en un plazo estimado de entre 60 y 90 días. Durante ese período se llevarán adelante los cambios de imagen, la transferencia de inventarios y la formalización legal del traspaso del fondo de comercio.
Un acuerdo que reordena el mapa del retail
El movimiento se da luego de un intento fallido de venta a Carrefour y es leído en el sector como una señal de reconfiguración del negocio supermercadista, especialmente en el interior del país y en la Ciudad de Buenos Aires.
El objetivo central del acuerdo es claro: Libertad se desprende de la operación comercial para concentrarse en el valor de sus activos físicos, mientras que La Anónima fortalece su presencia y escala en el segmento de hipermercados. En el mercado, la operación fue recibida con expectativas positivas, al interpretarse como un esquema de complementariedad entre ambas compañías.

Empleo: traspaso masivo y foco en la continuidad
Uno de los puntos más sensibles de la operación es el impacto en el empleo. Según fuentes vinculadas al proceso, unos 1.700 trabajadores de los hipermercados serán transferidos a la nómina de La Anónima, manteniendo su antigüedad y condiciones laborales bajo el marco legal vigente.
En paralelo, la estructura administrativa de Libertad atraviesa una reconfiguración. Desde la compañía buscan despejar versiones sobre despidos masivos: si bien habrá ajustes en áreas centrales, el número de desvinculaciones sería menor al que trascendió inicialmente que rondaba los 100 colaboradores.
La estrategia contempla reubicaciones dentro del nuevo esquema inmobiliario o eventuales traspasos a la empresa compradora. En los casos donde esto no sea posible, se avanzará con acuerdos de salida formalizados, sin implementar programas de retiros voluntarios.
Libertad se reconvierte en desarrollador inmobiliario
Con esta operación, Grupo Libertad redefine su modelo de negocio y se posiciona como un actor enfocado en la gestión de centros comerciales. Mantendrá la propiedad y administración de los complejos bajo la marca “Paseo Libertad”, con el objetivo de potenciar estos espacios como polos de consumo.
En ese esquema, La Anónima pasará a ocupar el rol de “tienda ancla”, mientras que Libertad buscará diversificar la oferta comercial con la incorporación de nuevos rubros, como moda, gastronomía y marcas de mayor perfil. Entre las negociaciones en curso, se menciona el posible desembarco de Las Oreiro como parte de esa estrategia.
Una transición en marcha
El proceso de implementación será gradual y estará marcado por la complejidad operativa y legal que implica una operación de esta magnitud. Entre las tareas pendientes se incluyen el recambio de señalética, la adaptación de los locales y la transferencia de bienes y mercadería.
La transformación de Libertad marca un cambio de época para la compañía y refleja, al mismo tiempo, una tendencia más amplia en el sector: la separación entre la operación comercial y la gestión de activos inmobiliarios como vía para ganar eficiencia y competitividad en un contexto desafiante.
Con este movimiento, ambas empresas apuestan a un esquema de colaboración que les permita consolidar su posicionamiento en el largo plazo, en un mercado cada vez más exigente y en proceso de redefinición.








