En el marco de una jornada organizada por la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba en el Parque Empresarial Aeropuerto, empresarios y referentes del sector analizaron esta semana el presente internacional y su impacto sobre la actividad local. Miguel Zonnaras, vicepresidente primero de la entidad y presidente de Georgalos, puso el foco en la necesidad de repensar la forma en que el país se vincula con el mundo.
Para el empresario, el punto de partida no está únicamente en lo que ocurre puertas afuera. Según planteó, antes de pensar en nuevos mercados, Argentina necesita consolidar un ordenamiento interno que permita construir una posición más sólida. “El país tiene una doble agenda: primero un ordenamiento interno para después lograr un buen posicionamiento externo”, señaló.

En ese sentido, advirtió que “todavía estamos atravesando una etapa de exploración frente a un contexto internacional cambiante”. “Estamos viviendo en un mundo super complejo, con mucha puja de poderes geopolíticos y un reposicionamiento de las principales economías del mundo”, amplió. De esta manera, el desafío no pasa solo por detectar oportunidades coyunturales, sino por definir “un plan de inserción estratégica e inteligente”.
Desde la industria
Esa lectura del contexto también atraviesa la estrategia que hoy sostiene en Georgalos, donde la inserción internacional se mueve en dos planos distintos. Por un lado, la firma mantiene una presencia consolidada en mercados externos a partir de su unidad agroindustrial. “Nuestra fortaleza en el maní nos permite llegar a todos los continentes”, contó Zonnaras, al referirse a uno de los segmentos donde Córdoba conserva una posición competitiva a escala global.
Sin embargo, la dinámica cambia cuando se trata de productos que requieren mayor elaboración y donde entran en juego otras variables, como costos de producción y de infraestructura.
Ante esto, la compañía comenzó a explorar alternativas del lado de las importaciones. En ese proceso, parte de la producción de algunas líneas específicas se trasladó al exterior para complementar la operación local.
Tal es el caso de los jelly beans de Flynn Paff que hoy se realizan en China. “La mayoría de lo que sale al mercado lo hacemos en nuestra planta pero también exploramos alternativas con otros fabricantes que tienen mucha capacidad”, sostuvo al respecto.

Competitividad como eje
Así, uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector empresario pasa por entender que la competitividad dejó de depender únicamente del contexto macroeconómico. El nuevo escenario obliga a cada firma a revisar su funcionamiento interno para adaptarse a un mercado más exigente y dinámico.
“Lo fundamental es tener un buen diagnóstico”, resumió Zonnaras, al señalar la importancia de identificar fortalezas, debilidades y oportunidades antes de definir cualquier estrategia. De esta manera, las firmas necesitan mejorar procesos, optimizar recursos y estructuras para sostenerse en un entorno marcado por una mayor competencia y por cambios constantes en las reglas del comercio.
Bajo esa lógica, concluyó comentando que, en su empresa, el plan a corto plazo es consolidar la expansión generada en los últimos cinco años. “Sobre todo tratando de generar más competitividad y productividad”, cerró Zonnaras.







